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lunes, 15 de julio de 2024 11:34h.

¿Quiénes son ellos? ¿Y nosotros?

Pedro y Yolanda
Pedro y Yolanda

En estos tiempos, donde la gran mayoría de la raza humana tiene los ojos clavados en las pequeñas pantallas de los teléfonos móviles porque eso es lo que hay, aunque muchos ignorantes, para hacerse los interesantes o diferentes, presumen de no ver televisión, suelo preguntar de vez en cuando a los veinteañeros: "¿Conoces a Yolanda Díaz, una señora del mundo de la política española?" La mayoría, por no decir todos, responden "No", lo cual demuestra una vez más que viven en su propio mundo, en otra dimensión, y les importa un rábano el mundo complicado y falso de la política. Pero ojalá esta forma de vida nos dure mil años más, especialmente a aquellos que vivimos con lo imprescindible, sin entrar en detalles.

Si usted es padre o madre de jóvenes veinteañeros, también podría preguntar a sus hijos si conocen a los artistas que aparecen en la foto adjunta a esta carta que está leyendo. Usted bien sabe que mis cartas van dirigidas a lectores inteligentes que trascienden la realidad pero sin ignorarla completamente, por los motivos que usted y yo sabemos, porque "tenemos los días contados".

No hará falta recordar que en muchas partes del planeta Tierra, muchos humanos están huyendo de las bombas, sufriendo hambrunas o enfrentando infinitos problemas graves. Sin embargo, sabemos que estos sucesos son solo comidillas de los medios de comunicación con tiempos limitados, para aquellos afortunados que vivimos en una parte del planeta Tierra y disfrutamos de una vida cómoda. ¿Me equivoco, querido lector?

Ya no estamos en la era cavernaria donde, si querías comer un chuletón de un búfalo, tenías que organizarte con los clanes, armarte con lanzas y arreglártelas como pudieras. Los tiempos cambian y en nuestra parte del planeta Tierra, los afortunados cazamos billetes o monedas para sentarnos, por ejemplo, en cualquier terraza como los afiliados al P.E.B.T., el Partido de Expertos de Bares y Terrazas, y arreglamos el mundo en un abrir y cerrar de ojos.

Cada uno tiene su sonrisa, al igual que los actores de la foto adjunta.