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jueves, 07 de julio de 2022 00:57h.

Liderazgo tóxico en la empresa y en otras organizaciones

Según la Real Academia Española, la palabra tóxico se refiere a algo que contiene veneno o produce envenenamiento y, al mismo tiempo y entre otras acepciones, califica al veneno como aquello que puede producir un daño moral y que es nocivo para la salud. En tal sentido, me pregunto si el liderazgo en las organizaciones puede producir daño moral y ser nocivo no solo para la salud de las personas que las integran sino también para las mismas organizaciones.

 

En mi criterio, el liderazgo tóxico es contrario a la práctica de los valores morales universales considerados como buenos para el desarrollo y el progreso del hombre, de la humanidad y de sus instituciones, tales como los de la justicia, la equidad, la integridad, la honestidad, la humildad, el respeto, la responsabilidad, la generosidad, la ecuanimidad, la empatía, la lealtad, la gratitud, la compasión y la generosidad.

 

Sobre la base de mis lecturas, estudios, y, particularmente, el aprendizaje derivado de una dolorosa experiencia que tuve con un líder tóxico, trataré de esbozar algunas señales que caracterizan como tóxicos los comportamientos de ciertas personas que están investidas de poder, y que, por lo tanto, dirigen, gestionan o están al mando de las organizaciones o de algunas de sus divisiones o departamentos.

 

Comportamientos que la literatura sobre el tema coincide en calificar como potencialmente dañinas para la salud psicofísica de las personas que integran las organizaciones, además de ser altamente perjudiciales para estas últimas, puesto que, al erosionar la credibilidad, la confianza, la automotivación, el compromiso y la lealtad de la gente, inciden negativa y destructivamente sobre la creatividad, la innovación, la iniciativa, la productividad y los resultados.

 

Los liderazgos tóxicos se caracterizan por algunas o muchas de las siguientes conductas:

 

· Falta de integridad. No hay congruencia entre las acciones y lo que se predica, declara y proclama, y tampoco se hace honor a los compromisos adquiridos.

 

· Deshonestidad, es decir, se recurre al engaño, la falsedad, la doble cara, la hipocresía y el embaucamiento.

 

· Autoritarismo, despotismo, arbitrariedad, exceso de control (micro gerencia), opresión, coerción, venganza y acoso sin compasión ni remordimiento.  Se amenaza e intimida a través de generar miedo con posibles retaliaciones, castigos o el mismo despido. Se practica directa o veladamente a través de terceros cómplices.

 

· Carencia de humildad. Hay narcisismo, soberbia, arrogancia, vanidad y mente cerrada, debido a la creencia de ser poseedores de la verdad.  Raramente o casi nunca hay apertura a dialogar, aceptar otros puntos de vista o nuevas ideas, pues a las demás personas no se les considera complementarios y que pueden aportar valor enriquecedor, sino como instrumentos para saciar insaciables y avaras ambiciones.

 

· Pésima comunicación, sin empatía y/o sin cortesía. Trato brusco, agresivo, irrespetuoso. Así, se ignora, degrada, burla, insulta, humilla, rechaza o margina a los que no están de acuerdo o enfrentan el statu quo.

 

·  Culpa-habilidad: se atribuye todo logro y se culpa a otros de cualquier fracaso.

 

·  Hay clanes, mafias o camarillas de incondicionales serviles y aduladores del líder tóxico, que, por no tener escrúpulos, se prestan a ejecutar cualquier cosa sin importarles lo mala que sea para otros, en función de disfrutar de privilegios, prebendas y recompensas de todo tipo.

 

·  Favoritismos en evaluaciones y ascensos.

 

· Alto porcentaje de población laboral con enfermedades derivadas del distress, angustia, ansiedad y burnout.

 

·  Clima organizacional y ambiente de trabajo enrarecido por alta conflictividad laboral.

 

·   Corrupción.

 

A mis alumnos les recomiendo que, de encontrarse en una situación similar, no traten de emular el tóxico modelo, tal como lo hacen algunos para obtener rangos, responsabilidades, estatus y dinero. Les aconsejo que escapen de dicha destructiva situación, pues la vida está llena de oportunidades laborales donde desarrollarse con bienestar y progreso.

 

Bibliografía.

Bourdoux, D., & Delabelle, M. (2013). Toxic Leadership: An Understanding on how a business environment is ¨contaminated” by leaders. Linnaeus University Press.

Gago M., M. A. (2021). Neuroliderazgo para el alto desempeño en la vida y la empresa. 2a Ed.  Amazon.

Erickson, A., Shaw, B., Murray, J. & Branch, S. (2015). Destructive leadership. Organizational Dynamics,44 (4), pp 266-272. https://doi.org/10/bzkg

 Korhan, A. (2023). Toxic Leadership. En H. Cenk Sözen and H. Nejat Basim (Eds). The Dark Side of Organizational Behavior: Examining Undesirable Aspects of Organizational Life. Pp 114-134. Nueva York. Routledge Studies in Management, Organizations and Society. DOI: 10.4324/9781003292401.