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jueves, 20 de junio de 2024 21:55h.

Buenas intenciones

El nuevo presidente del Gobierno Autonómico, Fernando Clavijo, ha dejado ya unos retazos importantes, en cuanto al devenir de las prioridades de su Ejecutivo. Parece que tiene claro lo que hay que hacer y cómo afrontarlo, otra cosa, es si existen los medios oportunos para el desafío, específicamente, una Administración Pública suficiente, eficaz, rápida y resolutiva, para concretarlas, llevarlas a cabo y disfrutarlas. Hoy en día, es una quimera, es decir, aquello que se propone, como posible o verdadero, no siéndolo. Aquí tenemos el problema estructural y básico de nuestra tierra, que imposibilita un desenvolvimiento normalizado de la actividad, no sólo económica, sino también, social y ciudadana. 

 

Reconocer que hay que unificar legislación, simplificar la maraña e inflación normativa que padecemos, es ya un clásico, aunque hay que recordar, en su haber, que en su anterior etapa al frente del Gobierno Canario, ya lo intentó con la Ley del Suelo, incompresiblemente, con mucha gente o entidades en contra y en cambio, la sacó adelante, demostrando gallardía. Otra cosa, es lo que sucedió después, en cuanto a su aplicación, que ha quedado mermada y en muchos casos olvidada, por quienes tenían la obligación de implantarla y aplicarla, que de eso se da mucho también por estos lares, por parte de los responsables públicos.

Que la Función Pública “trabaje mejor y en menor tiempo”, como ha apostillado, es el grito desesperado de todos, es lo que venimos reivindicando desde hace décadas, por lo menos, desde FEPECO y la industria de la construcción que, en eso, somos como un martillo pilón y no vamos a cejar hasta conseguirlo. Nosotros, vivimos y sufrimos en nuestras propias empresas, lo que son unas tardanzas incomprensibles, desesperantes y aburridoras, que ponen en peligro la propia viabilidad de las empresas y como consecuencia, el empleo, que no olvidemos, es la mejor política social que existe realmente y también, no hay que olvidar que estas demoras complican, significativamente, la actividad económica, no sólo de nuestro sector, sino en los demás, que dependen de la construcción, para su funcionamiento y poder ellos ejecutar su actividad con más potencialidad.

Textualmente Fernando Clavijo, dijo en el Parlamento, que “la Administración no puede ser un muro infranqueable, un obstáculo que frena iniciativas y una pesadilla para el administrado”, totalmente de acuerdo, coincide, además, con las mismas palabras, con lo que nosotros venimos denunciando, padeciendo, soportando y tolerando, en un perfecto mimetismo. Cuando vamos al médico, ante cualquier dolencia o padecimiento, casi siempre nos suele decir, que hay que averiguar el origen que lo provoca, para saber con exactitud, la medicina o las pruebas precisas que hay que hacer, para que el tratamiento sea adecuado. Pues si hacemos un símil y escarbamos hasta llegar al germen, en los distintos problemas que padecemos en Canarias, por parte de todos los sectores económicos e incluso por la ciudadanía, siempre llegamos, de modo indefectible,  a esa burocracia antipática, que para todo, ralentiza cualquier iniciativa e incluso es la culpable de la huida de las inversiones previstas en Canarias, que se van cansadas y enfadadas de tanto esperar, cuando en otros lugares de la Península o más cercanos, por ejemplo, en Marruecos, sus iniciativas, salen adelante con más prontitud. 

Por eso, cuando se escucha, que el nuevo gobierno, acometerá una “profunda transformación” de la Administración Pública, para conseguir más eficiencia, es reconfortante. Por lo menos, se reconoce públicamente la enfermedad, sin complejos, ni miedos a la reacción corporativista.  En esa misión, tenemos que implicarnos todos los agentes sociales y económicos, aportando, sabiendo que hay que ceder más que pedir, porque la solución tiene que ser consensuada, para que sea exitosa y duradera.

Oscar Izquierdo