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19:50h. viernes, 17 de septiembre de 2021

DEFENDIENDO A LAS EMPRESAS LOCALES

Canarias más que una Región Ultraperiférica de la Unión Europea o una Autonomía del Estado español, se está pareciendo cada vez más a un territorio de ultramar del siglo XIX, cuyos habitantes tenían los mismos derechos que los peninsulares, pero siempre, como consecuencia de la lejanía, sufrían ostentosas desigualdades, provocadas por las políticas de la metrópoli, que obtenía más beneficios de los que llegaba a invertir en esas zonas. Tenemos el ejemplo vergonzoso, sangrante y humillante de como se ha gestionado y se sigue tramitando la crisis migratoria. El Gobierno Central mirando para otro lado, sólo vienen de vez en cuando algún ministro o ministra, para sacarse la foto y regresar ese mismo día en el falcon, sin olvidar también, a los políticos de la oposición, que hacen lo mismo, con la sola diferencia que regresan en un avión de línea regular.

Los canarios sabemos mucho de emigración, porque la hemos tenido que padecer, buscando el sustento económico que no se encontraba en nuestra tierra, por eso, somos sensibles y queremos soluciones viables y sobre todo, humanas, es decir, poniendo a la persona como prioridad, por encima de cualquier otra circunstancia.   También es denunciable como se ha dejado morir el destino turístico canario, uno de los principales del mundo, por parte del Gobierno Central, ya desde el comienzo de la pandemia no se tomaron las medidas urgentes que hacía falta y que les pedían insistentemente los representantes del sector turístico, que sabían lo que había que hacer, en contraposición a un ejecutivo más preocupado de la propaganda y el marketing, que de aportar propuestas viables o pasillos seguros para los visitantes, como si lo supo hacer Portugal y el Gobierno autonómico de Madeira, con resultados espectaculares. 

Ahora están anunciando, podríamos decir que hasta con fuegos artificiales, la enorme cantidad de financiación que va a venir a Canarias, tanto por parte del Estado como de la Unión Europea. Por la realidad estructural que sufrimos, hay que ser menos eufóricos y más realistas, porque esos foguetes, al final de año pueden estar mojados, ya que la burocracia que padecemos, obsoleta y con escasa eficacia gestora, no va a poder diligenciar con la rapidez y eficiencia que se requiere, esos fondos y la mayoría tendrán que devolverse, perdiendo una oportunidad histórica, para activar la economía y crear empleo. Ahora están incorporando indiscriminadamente a personal, para intentar hacer lo más posible, pero las improvisaciones siempre acaban mal y cuando no existe una administración moderna, preparada y con incentivos, los resultados suelen ser muy exiguos. No se puede arreglar en unos días, lo que está estropeado desde hace décadas.

Pero hay otro motivo de preocupación sobre los beneficios que obtendrá Canarias de estos fondos, poniéndolos en duda. Estamos asistiendo, por lo menos en el sector de la construcción, a una verdadera invasión de lo que llamamos “empresas paracaidistas peninsulares”, que están viniendo a nuestra tierra, presentando unas bajas temerarias insostenibles, hundiendo los precios del mercado y dejando sin respiración a las empresas locales, incluso poniendo en peligro su propia supervivencia. Los culpables de esta tesitura son unas administraciones públicas, Gobierno de Canarias, cabildos y ayuntamientos, cobardes, que son incapaces de adjudicar, por falta de valentía y no por la normativa vigente, las obras a las empresas canarias o las que llevan toda la vida trabajando en nuestras islas. Al final, la ejecución siempre las tenemos que hacer nosotros como subcontratistas, lo que demuestra, que aquí existe la capacidad profesional, tanto humana como material, para emprender cualquier obra como empresa principal.  Claro, que eso exige una función pública enérgica, exigente y con ganas de apostar por lo nuestro, que ahora no existe. Cuando una empresa canaria obtiene beneficios los reinvierte en nuestras islas, cuando las “empresas paracaidistas peninsulares” obtienen beneficios salen rápidamente de Canarias. Esto se parece mucho al cuento de la lechera.

Oscar Izquierdo

Presidente de FEPECO