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lunes, 22 de abril de 2024 22:34h.

Groucho Sánchez y la piedra filosofal

Groucho Sánchez -2023-09-05-15-32-26(1)
Groucho Sánchez

“Estos son mis principios, pero si no le gustan, yo los cambió”. La frase atribuida a Groucho Marx apareció publicada y escrita de esa forma en un periódico de Nueva Zelanda, en 1873. Aunque la variación más conocida es la que remata con “tengo otros”, si nos acercamos a la personalidad múltiple de Pedro el Camaleón, cobra más sentido reconocer la maestría en la técnica del cambiazo que nos brinda el mayor tahúr político que ha conocido la tierna democracia española.

Las grandes dotes actorales que adornan al emperador del actual PSOE merecen considerarlo como el gran comediante de una saga familiar inolvidable. Y en el primer acto de la investidura, enfrente se sitúa nada menos que el Harry Potter catalán, el huido de la justicia que ejerce de representante de sí mismo y ya no tanto de quienes pretende liderar, esa parte de su querido pueblo que, al parecer, quiere la fiesta de la independencia, aunque este más que harto de los políticos a los que va a votar con cada vez menos ganas.

Como un prestidigitador capaz de viajar en su máquina del tiempo, Carles Puigdemont ha vuelto, con más canas y con cara de ahora verás tú, que esta es la mía, a exprimir el balón de oxígeno que, ironías del destino, le han lanzado los resultados endiablados de las penúltimas elecciones que se celebran en el marco de la Constitución del 78 y de la monarquía parlamentaria de Felipe VI. Desconozco si nos encaminamos hacia un experimento federal o a la definitiva escisión de las regiones más ricas, redefinidas como estados libres asociados de alguien, pero lo que me pregunto es la situación en la que quedaría Canarias, ocho islas apretujadas entre la agonía del Camarote de Groucho Sánchez y la piedra filosofal del mago de la varita amnistiada.