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martes, 28 de mayo de 2024 00:29h.

Independentzia

En las elecciones vascas, PNV y Bildu han obtenido 54 escaños frente a un total de cuatro partidos, PSE-EE, PP, Sumar y VoX que solo suman 24 escaños entre todos. Esto representa nada menos que un 70% de nacionalismo-soberanismo-separatismo en el Parlamento vasco, con el espectacular avance de la izquierda abertzale, que arrebata varios feudos a los jeltzales, lo que confirma un cambio de tendencia debido, sobre todo, a que su mensaje cala más y mejor en la población joven.

Camaleón Sánchez ha salvado este asalto, al reeditar el pacto con los peneuvistas, pero habrá que ver lo que ocurre con la cita electoral en Cataluña y si el resultado alumbra una nueva mayoría independentista o si, por el contrario, la aventura del procés queda definitivamente liquidada. La vida de esta legislatura pende de un hilo demasiado fino con la estructura actual del Estado en entredicho.

El futuro de la Constitución Española es ahora mismo un gran interrogante y hará falta lo mejor de la política en mayúsculas para mantener aquella “conllevancia” de la que hablaba Ortega con los “problemas” catalán y vasco. De lo contrario, lejos de disminuir, el conflicto territorial ganará en intensidad y los deseos rupturistas buscarán el aval de las urnas, tal y como acaba de suceder en el país vasco. No reconocer esta realidad es cosa de ciegos que no quieren aceptar el diálogo en favor de la construcción de un nuevo marco constitucional que logre el encuentro entre regiones que rechazan la idea de España, tal y como la conocemos.

El choque frontal y la intransigencia generarían incomprensión y una lejanía irreversible, así que PP y PSOE deben hablar, más que nunca, con Bildu, PNV, ERC y Junts, si de verdad quieren salvar la convivencia en algo parecido a un Estado. Elevar el nivel de la conversación entre oponentes no esta de moda en el mundo por desgracia, aunque es la única incomoda salida que nos queda para evitar la peor de las soluciones.