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lunes, 22 de abril de 2024 22:34h.

Jeffrey Epstein: La gran mentira

Hola, me llamo Jeffrey Epstein, mejor dicho, me llamaba, porque hace cinco años que me suicidaron en la cárcel. Como les decía, soy J.E. y vengo a contarles la verdad. Sí, han leído bien, la verdad es esa cosa escurridiza que se oculta debajo de un color convincente, la técnica de marketing perfeccionada en Coca Cola, Nike o Mc Donalds, por citar algunos ejemplos conocidos. Ahora que ha salido la lista de mis clientes, me gustaría hablarles del sueño americano, la gran mentira que ustedes compran antes de mirar en el interior del envoltorio.

Para que me entiendan, lo podría comparar con su cuento de los Reyes Magos, una mentira que ilusiona a los menores de edad, como yo hacía con las niñas que esperaban recibir caramelos de mis famosos amigos. Lo cierto es que su sueño infantil acabó en pesadilla, cuando descubrieron que no eran ni reyes ni magos, aunque hubo un príncipe de Inglaterra al que le encantaba sentarlas en sus rodillas, solo por saber si habían sido buenas.

Luego, tras varios encuentros, se dieron cuenta de que ellas eran los caramelos, ya ustedes saben que la verdad no es algo fácil de asimilar a la primera. En fin, tampoco voy a entrar en detalles, pero reconocerán mi habilidad para satisfacer los oscuros deseos de esos hombres poderosos, presidentes, artistas, empresarios, científicos, gente con dinero que contrataba mis servicios.

Yo era su proveedor especial, un camello del sexo prohibido, que las drogas ya se las suministraban otros. Me declaro culpable, el guardador de los secretos más inconfesables y sepan que no creo en los inocentes. Mi lista real de contactos murió conmigo, nunca la publicarán. Me despido con una advertencia: desconfíen de la verdad, tengan cuidado con los reyes magos del sueño americano, sé lo que me digo.