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jueves, 20 de junio de 2024 22:09h.

Quién es Barbie

Pocos personajes de la infancia tienen ese poder de seducción. El relato de la muñeca princesita que viste su mundo de rosa es un icono global que se ha visto sometido a una traumática actualización. Y lo más impactante es que distintas generaciones se sienten identificadas con el proceso de destrucción de estereotipos caducos en virtud de una visión feminista que lo cambia todo.

Barbie adquiere muchas personalidades, vive su propia crisis de ansiedad y se muestra depresiva, fiel reflejo de lo que le ocurre a nuestra sociedad, cuando se le plantean nuevas contradicciones sobre el modelo clásico de familia, heterosexual y basado en una estabilidad que se desmorona.

Si le preguntamos a la versión humana de Barbie por quién votaría en unas elecciones, probablemente se haría un lío y acabaría en un estado de zozobra existencial. De nuevo, nos vemos en el espejo de sus dudas en una realidad plagada de incertidumbres y retos que nunca imaginamos afrontar. El ama de casa que cuida de sus hijos mientras Kent hace de hombre ya no responde a las necesidades ni a las expectativas de las adolescentes que quieren sentirse más libres.

En esta continua transformación, nada está a salvo de ser puesto en cuestión y de enfocarse desde otras perspectivas. Barbie no es lo que era ni hará lo que se espera de ella, reniega de su rol ideal de perfección femenina y se rebela para tratar de encontrar su lugar en una época en la que cualquier noticia se olvida y se vuelve antigua, a los cinco minutos de publicarse.

La polarización actual tiene mucho que ver con la dualidad de Barbie, que no termina de desembarazarse de un pasado nostálgico que no existe, para lograr reconciliarse con un presente colgado de crisis concatenadas- climática, política, económica, sanitaria, social- que impiden a Barbie saber quién es y de paso, aventurar quiénes somos.