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jueves, 20 de junio de 2024 22:09h.

"Resaca en la Rojosfera"

Cuando se acaba una fiesta, llega la resaca. El llamamiento de Alvise, un outsider que ha logrado 800.000 votos, apelaba a destruir la coalición entre socialdemócratas y liberales, que se mantendrá según anunció Ursula von der Leyen, aunque ha quedado seriamente tocada. La sensación es de respiro momentáneo ante el atractivo irresistible de la ultraderecha, pero sería un error grave -otro más- por parte de las izquierdas, seguir tratando de matones fascistas a organizaciones políticas que reciben cada vez más apoyo por parte de las clases medias y bajas.

En Francia, Alemania o Italia, los mensajes trumpistas encuentran eco en la sociedad precarizada que percibe a los partidos clásicos como una élite distante y manchada de gris corrupción.

En España, Pedro Camaleón Sánchez, con su estrategia de ataques continuos a la fachosfera, ha creado un universo que podríamos denominar rojosfera, y cuya ley principal es la devoción inquebrantable al amado líder y a los preceptos de los zurdos -y a mucha honra- que somos todos los que queremos un progresismo incondicional basado en imaginería del tipo “free Bego” en pulseras swifties.

Toneladas de sentimentalismo para devorar lo que queda de Sumar, adiós y gracias Yolanda, y hacerle el juego a VoX, en la batalla por desgastar al PP y obligar a Feijóo a parecer un ganador que no gana. A la vuelta del verano, llegará el noviembre electoral en EEUU y si nada lo remedia, la ola de normalización de los populismos crecerá en intensidad en una Europa de rumbo incierto.

Lo esperable es que Sánchez se agarre al trono y que la rojosfera envié a sus naves cargadas de memes y relatos contra el imperio del mal, a pesar de que al público le hayan entrado serias sospechas de dónde reside realmente ese mal. Al final, nuestra democracia pagará la resaca del socialismo perdido.