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miércoles, 07 de diciembre de 2022 12:58h.

De orilla a orilla

En verdad es que hay que ser muy valiente para enfrentarse a tantos estómagos que en su tiempo bien que se nutrieron del trabajo que daba el Empresario libanes Mohamed Derbah. Eran días de vino y rosas, todo se vendía bien, y mas que hubiera habido en el mercado, a mas gente les hubieran "substraído" los ahorros que traían para la adquisición de esas semanas en propiedad del "times sharing", pero lo chocante de todo eso era la leyenda urbana que se cernía, como envolviendo al personaje que en su momento daba chanza, trabajo y amistad a todos aquellos que  luego fueron los fariseos que le vendieron, negándole el pan y la sal.

Pero eso son historias que solo las sabemos los que llevamos muchos años en este "oficio" que para algunos lo tienen catalogado a los periodistas de este Sur como "tigres de papel". Esa es una opinión, respetable pero trasnochada, pero aunando en la cuestión muy poca gente de la información, ha sabido enfocar la verdad de todos estos acontecimientos que ha puesto en solfa  Félix Rojas, un periodista correoso para todos aquellos que en si tienen siempre ,"caca" oculta, esta forma de hacer periodismo no acaba de cuajar y es molesto porque hay que tener mucho cuajo para hacer periodismo de investigación, con todos los problemas que acontecen y que de esto tan bien puede hacer otro libro mi colega Félix.

La presentación de este libro de Félix Rojas sobre parte de los acontecimientos que se vivieron en este Sur hace 20 años, en donde Mohamed Derbah fue lo que en el libro se dice, y se dice bien, fue mas víctima que verdugo los acontecimientos que Mohamed vivió, pero todavía hay algún hipócrita que no los ha olvidado y eso que estamos hablando es por algunos elementos que tienen ahora 40 años y estos acontecimientos cuando acontecieron, estos mindungúis ni eran políticos ni conocían esa palabra, así que no se como se atreven a hora a condenar hechos que no conocieron ni de lejos, y tengan el cinismo y la poca elegancia de esconderse entre el publico, que sea dicho de paso lleno el Auditorio del Infanta Leonor, y al acabar salieron con prisa, todo esto porque no querían que alguien les grabara o les hiciera una foto, y así evitar que luego les dijeran ¿ pero que hacías tu con ese mafioso? 

Sensibilidad social no tienen y menos política, eso es  lo que vemos en algunos "trepas" que no se han dado cuenta que lo que perdura y  arropa  tanta gente como la que vivimos el Viernes en el Auditorio es la fuerza del personaje, la recuperación socila y tener su puesto como siempre tuvo, y no la que vimos en  esas miserables posturas que tuvieron algunos, y que alargando mucho solo durara unos años su triste exiguo poder, pero han tratado en esconder lo que es palpable en un hecho consumado, y solo asistieron a este acto para "cubrir nomina", verdaderamente asqueroso y que deja en su sitio lo que estos "amigos" son.

Salvador Barnes