Demasiados políticos de cuota
Tanto que se ha escrito, dicho y vociferado por tantos papanatas que tiene la política española de lo que en sí era Colombia, y resulta que aquí hay veces que superamos esa política que los colombianos llamaban "verraca". Aquí sacamos la bandera a diario y presumimos de que somos un País democrático, (en buena hora lo digamos), pero somos capaces todavía de albergar en nuestra política hecha en la Catedral de la democracia , o sea el Congreso, un "pucherazo" según el PP, y para la tropa que no es afín a este Gobierno. El esperpento que pasó en la votación de la "Reforma Laboral", ha sido una cacicada, un fraude un tamayazo y un transfuguismo, ha sido una vergüenza para los demócratas y para este País que con gran esfuerzo está escalando paso a paso el bienestar y el entendimiento que todos buscamos.
Pero vemos que el Congreso se ha visto traicionado por ese pacto secreto que se hizo en su momento con el PSOE. Esta Reforma Laboral ha desatado un gran enfrentamiento verbal (de momento) y al abrazo del triunfo. Todos al parecer han estado en su semblante en dos tiempos, en el momento ofuscado y derrotado que tenían, a pasar al grito desaforado y al abrazo del triunfo (aunque fuera solo por un voto). ¿Es esa la gran política que desarrollamos?, en donde algo del interés nacional se va por la campaña de un político que es un fiasco del PP, el que va de paraguas y alfombra, caminando detrás de García Egea, el lumbrera de la derecha española Alberto Casero, "guárdenme un cachorro".
Hemos visto una vez más un Congreso bronco, insultando a capricho, con muchas zozobras e improperios sin tapujos, hasta Batet ha sido atrapada y se encuentra ahora en precario dadas las denuncias que le han hecho un sector de la Cámara que le acusa de prevaricación. Han florecido hongos venenosos por todos los lados, los rebeldes de la UPN que han dejado al Partido casi en la extremaunción, así como con cara de póker a los socios de UP y al bocazas de Rufián.
Pero ahora se les piden sus actas y estos que defiende más el sueldo que la idea política, se saltan la disciplina y se niegan a entregar nada. Un gran escarmiento político hace falta en el Congreso así como una buena purga en aquellos Partidos en donde tienen descerebrados que amparándose en la democracia actúan peligrosamente de subversivos.