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15:01h. lunes, 27 de septiembre de 2021

¡Truculentas historias frente al Covid!

A la gente le entra también un virus infectado de mala leche, cuando ve que la ley del embudo trabaja sin descanso en cualquier estamento social o público y que se sigue sin sonrojar aceptando todo lo que manda la Autoridad Sanitaria sin que se acepte o lo siguiente.

Una completa persecución en cualquier lugar te hacen por el simple hecho de que la mascarilla te cayó de la nariz, y siempre está el mismo guardián del espacio que con mala leche e inquisitivamente te recrimina de que se te haya bajado la maldita mascarilla, y le tienes que aguantar el sermón ridículo por educación, de que ponerte la mascarilla "salva vidas", que te piden hoy una certificación para entrar en un establecimiento, mañana eso no sirve, te mandan a vacunar a un centro médico, pero llegas y te dicen que no hay ATS, porque se los han llevado a la capital, y ya te avisan, reuniones hoy para seis personas autorizadas, mañana igual son para cuatro. No haya una legislación vigente y menos un mando único en este reino de Taifas, que es lo que debería de haber sido desde el principio

Todo está manido, manipulado, desmadrado, la gente no sabe qué pensar, si te están vacilando, porque un día estamos en la fase 4, otro en la fase 3, los demás días no preguntes que se hacen los soviéticos. Si coges el avión, te da la risa floja porque en el aeropuerto todos, emulan a los gusanos de la procesionaria del pino, unos detrás de otro salvando la distancia, nos vigilamos unos a otros, que nadie se acerque a menos de un metro de ti, porque le metes una mirada de gestapo que se orina la criatura del la bronca segura que le metes, y no digamos los "seguritas", que van a la caza del que lleva la mascarilla caída. ¡JO!  y dentro de la nave están unos encima de otros juntos como las anchoas, nadie de la autoridad en vuelo le dice nada al pasajero, todos están apelotonados, ¿parece que en esos recintos cerrados no vale la seguridad de la distancia, o qué?, todo es un revienta huevos lo que se tiene que aguantar por no hacer las cosas normalmente bien y seguir asustando al ciudadano que es para lo único que vemos que nos hacen ciertos individuos sin educación ni respeto, que es para lo que sirven.

O todos o ninguno. Estoy al máximo convencido de que nos va esta pandemia unos días más y otros menos, pero sin lugar a dudas tenemos todos la culpa, porque se toleran lo que todos sabemos que es donde más aglomeraciones hay, se dan una vuelta por los grandes superficies alimentarias, y por centros comerciales y en eso es en donde uno debe de hacerse esa idea que en el apelotonamiento es en donde vive el virus.

Esto nos ha venido a mano pasada, no acabamos de respetar el momento peligroso en el que vivimos, y damos por hecho de que tendremos que vivir así todo nuestra vida, abroncando a la gente, viendo como las mascarillas se tiran en el suelo o en lugares que les viene en gana por unos descerebrados que avivan el caos que parece que vivamos todos, y a todo esto los "popes" de la población le dan la culpa del contagio a los bares, restaurantes y sitios como estos que guardan el método a rajatabla, ya que son estos establecimientos los que dan parte del bienestar social que tenemos, y no son para nada culpables de las idioteces que algunos sátrapas ponen en solfa para que todos lo crean, ¡¡vergüenza, hay poca!!