Cinco años del mayor caso de violencia vicaria en Tenerife: la muerte de Olivia y Anna a manos de su padre
Desaparecieron el 27 de abril de 2021, pero no se supo nada de ellas hasta el 10 de junio, cuando se certificó la muerte de Olivia, que apareció muerta por fuera de un bolso en el fondo del mar a la altura de Radazul, lugar donde su madre Beatriz Zimmermann vivió con angustia más de un mes mirando todo el día hacia el mar. Se confirmaba así el caso de violencia vicaria más mediático habido en España, con la autopsia de la hija mayor y la confirmada desaparición de la pequeña Anna y su padre Tomás Gimeno.
Después de varios intentos de localizarle, Gimeno envió una advertencia a la madre de las niñas. Beatriz Zimmermann: "No vas a volver a ver a las niñas, ni a mi tampoco". Ambos progenitores estaban en trámites de separación.
Inmediatamente la madre puso una denuncia en la Guardia Civil, en Radazul, que activó un protocolo de búsqueda de alto riesgo. Esa misma noche, las cámaras de seguridad de la Dársena Pesquera captaron a Tomás Gimeno cargando bolsas de deporte, aparentemente pesadas, en su lancha. Hizo varios viajes y la última vez que salió lo hizo ya sin los bultos a bordo.
Se inspeccionó minuciosamente la casa de Gimeno en Candelaria y su coche en busca de pistas sobre una posible huida. Incluso se emitió una orden de búsqueda internacional, con la hipótesis de que se encontraran en algún lugar de África o América.
Desde el primer momento la Guardia Civil activó una búsqueda por tierra, mar y aire. Dos días después encontraron la lancha de Tomás Gimeno a la deriva, vacía y sin el ancla, frente a las costas del Puertito de Güímar, sin rastro de su dueño ni de las niñas. Muy cerca de donde flotaba la lancha, los equipos de rastreo localizaron un capazo de bebé, era de la pequeña Anna. Un hallazgo que aumentó drásticamente la preocupación de los investigadores.
Sin pistas de las pequeñas, todo apuntaba al mar, el 30 de mayo el buque oceanográfico Ángeles Alvariño se incorporó a las labores de búsqueda de Anna y Olivia para iniciar los trabajos al día siguiente. Diez días después, el buque y sus equipos tecnológicos de alta precisión como un sonar de barrido lateral y el robot submarino Liropus 2000, encontraron el cuerpo de la pequeña Olivia a unos 1.000 metros de profundidad. El Liropus localizó dos bolsas de deporte lastradas por el ancla de la lancha. En el interior de una de ellas se halló el cuerpo de Olivia. El buque prolongó la búsqueda varias semanas más en busca de Anna y de Tomás Gimeno pero la complejidad del terreno y la grandes profundidades de esta zona de la costa tinerfeña obligaron a finalizar la misión a finales de junio.
Conclusiones judiciales
Aunque legalmente el caso no puede cerrarse definitivamente ya que el principal sospechoso está en paradero desconocido, el marzo de 2022 el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Santa Cruz de Tenerife dictó el sobreseimiento provisional de la causa.
A pesar del archivo de la misma, el auto judicial fue demoledor al determinar que Tomás Gimeno fue "con total seguridad", el autor material de la muerte de sus dos hijas". Según la autopsia definitiva de Olivia la causa de la muerte fue la asfixia mecánica por sofocación.
El auto establece que el padre las mató en su finca de Igueste de Candelaria antes de lanzarlas al mar en las bolsas de deporte lastradas con el ancla de su lancha. Se descartó la participación de terceras personas y, aunque el cuerpo de Gimeno nunca se encontró, la Guardia Civil sostiene que la principal hipótesis es el suicidio.
Cinco años después, el abogado de la madre de las niñas, José Manuel Niederleytner, subraya el impacto que tuvo el caso en la detección de este tipo de violencia. En declaraciones a la web de 'Informativos Telecinco', lo define como un "caso paradigmático", en el sentido de que marcó un precedente. "Sirvió para que se detecten antes las alertas de violencia vicaria y para actuar con mayor rapidez en situaciones similares", explica, recordando la consternación que se vivió en todo el país. El letrado mantiene una buena relación con Beatriz, quien retomó su vida con normalidad junto a su marido, un empresario belga y se centra ahora en su nueva hija, Elsa.