Hemos ganado por fin la partida al fuego, pero en realidad hemos perdido…

Incendio Tenerife Foto: I Love the World

Tras más de una semana de trabajo, el incendio de Tenerife está estabilizado, aunque no controlado ni extinguido. Hemos ganado por fin la partida al fuego, pero en realidad hemos perdido

Hemos perdido miles de horas trabajando en las tareas de extinción y resto de tareas de la emergencia, o simplemente hablando de algo que se podía haber evitado, puesto que la causa, queriendo o sin querer, fue humana.

Y se perderán miles de horas más en los trabajos de restauración que reduzcan en lo posible el resto de pérdidas de las que hablaré a continuación.

Hemos perdido algunos millones de euros en la extinción, y ahora perderemos más en la necesaria restauración. Tiempo y dinero que se podía haber gastado en continuar los trabajos de conservación de nuestro medio natural, o en mejorar la calidad de vida de muchas personas, o, mejor aún, en educación para evitar que esto vuelva a pasar.

Hemos perdido los años que se va a tardar en recuperar el paisaje, los decenios y siglos que se va a tardar en recuperar la biodiversidad, y el milenio que tardaron en crecer algunos pinos abuelos que han muerto tras las llamas.

 

Incendio Tenerife Foto: I Love the World

Hemos perdido tres décadas de trabajos arduos de restauración de ecosistemas forestales que estaban degradados por otros incendios, temporales o aprovechamientos abusivos del pasado.

Hemos perdido cientos de miles de toneladas de CO2 que se han emitido a la atmósfera, y las que se van a dejar de fijar hasta que el monte recupere la capacidad que tenía antes de este fuego. Así que hemos perdido tiempo en la lucha contra el cambio climático.

Hemos perdido escarabajos, hormigas, millones de insectos, lagartos, aves, murciélagos, líquenes, hongos y plantas, cuyas poblaciones tardarán decenios en volver a ser las que eran, y quizás algunas especies no las volvamos a ver jamás.

Perderemos también algunos miles de toneladas de suelo fértil que con las lluvias correrá ladera abajo ralentizando más el proceso de regeneración natural del monte.

Hay estudios que demuestran todo esto que digo, así como otros que nos dicen que el fuego es parte del ecosistema y que en determinados casos provoca un aumento de biodiversidad. Y es verdad que la vegetación canaria rebrota de las copas, troncos y raíces si el fuego no dañó lo suficiente, y hay una fuerte germinación postincendio si las cenizas y el humus del suelo no son lavados por las lluvias.

Pero lo cierto es que en 2007 ardió la masa forestal de Los Realejos, San Juan de la Rambla, La Guancha, Icod, Garachico, El Tanque, Santiago del Teide y Guía de Isora. En 2012 ardieron los pinares de Vilaflor, Adeje y Guía de Isora. En 2018 ardieron las cumbres de Granadilla. En 2021 ardió el pinar de Arico. Y ahora en 2023 ardieron los montes de Guimar, Arafo, Candelaria, El Rosario, Tacoronte, El Sauzal, La Matanza, La Victoria, La Orotava y Los Realejos. Se cierra el círculo. Y también es cierto que antes de 2007 absolutamente todos los pinares de la Corona Forestal presentaban indicios y cicatrices de fuegos anteriores.

Como consecuencia, la corona forestal de Tenerife está cada vez más degradada, a pesar del rebrote del pinar y otras especies y de los trabajos de restauración, y nuestros hijos y nietos no podrán disfrutar de los mismos montes que nosotros aunque se parezcan.

El incremento en la frecuencia de grandes incendios y su voracidad muy probablemente se deben al cambio climático, cuyo origen es humano, pero además la causa de estos incendios es siempre humana.

Así que sí, cada vez perdemos más, y la pregunta es ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para tomar medidas contundentes que reduzcan la ignorancia y la estupidez humana?

Ahorraremos dinero, tiempo y disgustos, no solo para nosotros sino para las generaciones futuras, si todo lo que se ha hablado en televisión, radio, prensa y redes sociales durante estos días del incendio, se distribuyese a lo largo del año en campañas continuas de información, educación, concienciación sobre la importancia de cuidar el planeta que nos sustenta, prevenir los incendios, dejar de emitir CO2, dejar de verter a los mares, y conocer todos la función de los invertebrados en el monte…

Es necesaria la implicación de las administraciones, los medios de información, y la sociedad en general, todos a una, no en apagar un fuego, sino en evitarlo. Es necesario que nos impliquemos como especie humana, si queremos sobrevivir a un futuro cada vez más incierto.

Solo valoramos lo que conocemos, sólo conservamos lo que valoramos.

 

Pascual Gil Muñoz

Director - Conservador del Parque Nacional de Timanfaya

Durante más de 20 años, director de extinción de incendios forestales en Tenerife, y responsable de los trabajos de restauración forestal de incendios, temporales y áreas degradadas.