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jueves, 02 de febrero de 2023 00:16h.
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Opinión

Piratas en Tenerife

En la sociedad relativista, frentista en que vivimos y sensiblemente emotiva, sobresale el salvarse quien pueda individualmente o imponer criterios, pensamientos e ideologías a los demás, de forma autoritaria. Prevalece el egoísmo, la conveniencia particular, con el agravante, que lleva el impulso de imponerlo como dogma de conducta y lo que es peor, de obediencia. La libertad personal se desdeña, porque lo que se quiere implantar el concepto de rebaño, como conjunto de personas que se mueven gregariamente o se dejan dirigir en sus opiniones o gustos, tratando de que nadie piense y actúe por su cuenta, porque sería un verdadero peligro para el control social que se pretende.