"En los próximos meses se verán cosas definitivas en El Mojón", afirma Carlos Hernández, director financiero del grupo Spring Hoteles
"En los próximos meses se verán cosas definitivas en El Mojón", así se optimista se muestra Carlos Hernández, director financiero del grupo Spring Hoteles, que tiene proyectado dos grandes hoteles en ese suelo que lleva esperando más de 30 años por su desarrollo urbanístico. Hernández nos habla también de la reciente compra del Mare Nostrum Resort y de la iniciativa de adquirir edificios inacabados para favorecer la vivienda a sus trabajadores.
Carlos Hernández, director financiero del grupo Spring Hoteles desde hace poco más de un año, no ha podido entrar con más fuerza en la empresa de origen catalán, gestionando desde octubre del año pasado la compra de tres grandes hoteles del grupo Mare Nostrum en Playa de las Américas (Sir Anthony, Mediterranean Palace y Cleopatra Palace), aparte de dos restaurantes (Beach Club Palapa y Hard Rock) y el gran auditorio, Pirámides de Arona, el mayor auditorio privado de canaria con 1.600 localidades, "que nos viene muy bien a la hora de desarrollar un área de negocios como el turismo de congresos", señala el director financiero.
Pero Carlos Hernández no solo ha llevado a buen puerto esa compra millonaria (430 millones de euros) sino que recientemente Spring Hoteles ha comprado dos esqueletos de edificios, en San Isidro, para terminarlos y dedicarlos a alquiler asequible para sus trabajadores, una idea que seguro puede extenderse en el sector, a falta de que sea el Gobierno de Canarias el que adquiera esos inmuebles abandonados por la crisis de 2008 y suavice la crisis habitacional de los trabajadores canarios y de los emigrantes, básicamente sudamericanos y africanos, que viven en la comarca sur en precarias condiciones.
"Tenemos claro -manifestó Carlos Hernández en Onda Tenerife- que como empresa uno de los objetivos más determinantes que tenemos es. al margen de vivir de un turismo sostenible, como no puede ser de otras manera, atraer talento y nos hemos dado cuenta que para atraer ese talento hay que diferenciarse del resto, y en este sentido el garantizar a los trabajadores una vivienda digna puede ser un elemento determinante a la hora de captar ese talento. Por eso hemos optado por esa opción de comprar inmuebles inacabados, algo que no entraba en nuestros planes, porque no somos promotores inmobiliarios, pero lo vemos interesante desde el punto de vista de crecer en un modelo de integración turística".
Cuando se le pregunta al director financiero por el coste de "la broma", reconoce que "ha sido un coste significativo, porque ya sabemos como está el sector inmobiliario, pero hay que ver con vocación de futuro, porque nosotros enfocamos las cosas con las luces largas y el objetivo no es el coste, sino ver el potencial atractivo para quienes quieren trabajar en el sector turístico y en este caso dar cobijo a nuestros trabajadores, que ahora hemos duplicado, con la adquisición de tres hoteles nuevos, con 1.100 o 1.200 empleados, por lo que se entiende que 100 viviendas son escasas para la enorme demanda, con la problemática de encontrar una vivienda en Tenerife Sur".
En definitiva la compra le ha supuesto a Spring Hoteles un coste de 2,4 millones de euros, adquiriendo dos bloques de pisos sin terminar con capacidad para 92 viviendas, todas de dos y tres habitaciones.
Esta iniciativa de Spring Hoteles no deja de dejar en evidencia al Gobierno de Canarias, a quien se le debería exigir, para aminorar la crisis habitacional, la compra de esos edificios inacabados. Hernández afirma que "ya sabemos que las cosas de palacio van despacio, por lo que cabe destacar que el sector privado está teniendo iniciativas por sí solo para cubrir una enorme necesidad en las partes sur de las islas, y más denunciar la falta de acción del Gobierno, debemos destacar la iniciativa del sector privado y en este caso seguro que se sumarán más hoteleros a esta iniciativa".
Otro de las alternativas para combatir el déficit de viviendas sería volver a dar alojamiento a los trabajadores en el propio complejo hotelero, como ya se hizo en los años ochenta y noventa, y han comenzado a hacer algún hotel nuevo. Sobre esto, Carlos Hernández entiende que "no se si el modelo será el de buscar instalaciones dentro de los propios desarrollo turístico, pero está claro que ahora mismo el mayor problema es la falta de personal, por la propia competencia del sector, por lo que cualquier hotelero buscará la fórmula de albergar a sus trabajadores. Es una tendencia que viene para quedarse, o damos confortabilidad a los trabajadores o difícilmente el actual modelo puede salir adelante".
Sobre el aumento salarial del 13,5% en tres años, que recoge el nuevo convenio firmado por la patronal y los sindicatos, Carlos Hernández señala que "en nuestro caso será mucho menor esa cifra, pero evidentemente es un ajuste considerable, por lo que habrá que hacer muchos números y revisar cual es el modelo, porque la cifra de actualización son significativas, sin duda será otro hándicap considerable en el modelo a partir de ahora".
Compra de Mare Nostrum Resort
Con las camas de Mare Nostrum y las previstas de dos hoteles en el Plan Parcial de El Mojón, la cadena superará las 3.000 habitaciones, todas en Arona (solo tiene en Barcelona el hotel Intercontinental). Ahora bien, a pesar de los frenazos y del largo proceso -más de 30 años- Carlos Hernández se muestra optimista sobre el desarrollo de El Mojón: "A pesar de que yo soy del sur y he visto la evolución que ha tenido El Mojón durante tantísimos años, es verdad que en los últimos meses se ha avanzado de forma considerable, con Miguel Villarroya de presidente de la Junta de Compensación, y somos optimistas en que breve se verán los resultados. Es verdad que se ha retrasado, pero somos optimistas, porque estamos en un punto en que vamos a ver que aquello se mueve, y trabajamos para que en los próximos meses se podrán ver cosas definitiva ahí".