4 de marzo: "Día de las Matemáticas"
Felicidades de parte de todo el equipo de Sol del Sur en este "Día de las Matemáticas", especialmente a todos los profesionales de la educación especializados en matemáticas. También queremos felicitar a los empresarios, quienes mantienen a flote a los gobiernos. Muchos de ellos están constantemente conectados a una calculadora, sumando y restando para ver cómo llegar a fin de mes, mientras observamos a la mayoría de los políticos enfrentados entre sí, y a otros paseando y tomándose fotos, habiendo calculado la forma de disfrutar días placenteros.
La lógica de las matemáticas es increíble y perfecta, ya que nunca se equivoca; por ejemplo, dos más dos son cuatro. Sin embargo, la humanidad, con toda su inteligencia, calcula sus movimientos por infinitas razones, sin entrar en detalles sobre si esos cálculos son para el bien o para el mal.
En el pasado, la humanidad vivía mediante el trueque; cambiando un kilo de papas por una gallina, por ejemplo, lo cual también es matemáticas. Esto continuó hasta que se inventó el dinero alrededor del año 1500 a.C. en Mesopotamia, comenzando con el intercambio de metales.
No hace muchos años, la situación ha cambiado, pero las personas que triunfan en la vida son aquellas que saben calcular bien sus movimientos y cómo manejar su dinero, sin entrar a discutir si lo hacen de la mejor o peor manera. Por ejemplo, los políticos, cada cuatro años, calculan los gastos económicos de una campaña, sin olvidar el cálculo de frases persuasivas para atraer más votantes, porque en todo hay matemáticas.
¿Qué similitudes hay entre las matemáticas y una toalla? En que con las matemáticas se calcula, y con las toallas nos secamos. Las matemáticas no mienten, y nos cuesta comprender que menos más menos es más. Es sencillo darse cuenta de que, a menos que los políticos se ocupen de los problemas sociales, más problemas se van acumulando. Las matemáticas son un juego de palabras: dos más dos son cuatro, y dos y dos son veintidós.
Dos por dos son cuatro, uno más uno más uno más uno son cuatro, ocho dividido entre dos son cuatro… y así hasta el infinito y más allá.
Esperamos que este artículo le haya entretenido o, al menos, sorprendido para que no sienta que ha perdido el tiempo, el tesoro más preciado de la humanidad. El tiempo pasa y jamás volverá.