¿El Edificio de Cicar vuelve a parar?

Según confiesa exactamente un lector del Municipio de Arona por el problema del Edificio famoso de Guaza dice, Ahora entiendo que no transmitieran el Pleno la semana pasada" y tal vez haya sido por otro motivo, pero hay señales de muchos zascas. Los querellantes consideran que el edil responsabiliza a los jefes de Disciplina Urbanística y del Servicio Jurídico de Obras, al tiempo que creen que se sigue trabajando. Un artículo de los compañeros de Ganaríasahora, nos relata un pequeño resumen del problema, pero es otro tema cansino que nos aburre durante muchos años. Después otro lector que opina que son como los dueños de los perros, dejan los pipis y los truños para que los limpie otro y resulta que ese otro son sus familiares, sus vecinos, amigos y enchufados, resumiendo, "Todo muy progreSIXTO. Hemos elegido al azar a un político de la oposición y nos pusimos en contacto con Naím que tiene su mala leche cuando la luna está llena y hablamos telefónicamente.. Hola Naím, eres el elegido para que opines sobre el tema baboso del edificio de Guaza, antiguamente la Agencia Igara Renault, porque es cansino, aburre, cansa, está creando antisistemas, ya muchas personas han tirado la toalla de la confianza y han mandado al carajo el mundo de la política.

Nave Guaza
Nave Guaza

No será fácil confiar en los políticos cuando son demasiados años observando cómo siguen trabajando los pobres obreros y como vuelven a parar. Cuál es tu opinión personal "como persona por encima de la política". Y Muchas Gracias por responder, especialmente a los lectores interesados... “Te lo dije”, Los problemas en España son dos. Si preguntamos a la gente en la calle, y preguntamos por el diagnóstico de los principales problemas subyacentes en nuestra sociedad, destacarían dos. El uno, los políticos altaneros desconectados de la calle. El otro, la burocracia. Del uno, de esos políticos corruptos por el poder que no por el dinero, que haberlos haylos, los españoles estamos aburridos. Apoltronados, borrachos de pleitesía y de juegos de poder, expertos en crítica y puñales. Ellos son los menos expertos de los expertos y los más expertos de la ineptitud. En algunos casos. No generalicemos.

El otro problema, la burocracia. La misteriosa y enigmática, vorágine de papeleos, de sellos y sedes electrónicas. De funcionarios currantes silenciosos y silenciados. Callados y eficaces. Y de otros, golfos vagos, que también haberlos haylos, que ensombrecen la labor del resto.

Pero aquella que nos ocupa, la burocracia, es la reina del festín. La que envía a unos vecinos al abismo y a los de al lado en el sentido contrario. Burocracia de formularios, de fechas rígidas y de caras serias. De ventanillas cerradas y de fuera de plazo. Burocracia de fallos humanos. Y es ahí, en los fallos humanos, donde se encuentran las lindeces de los unos y los otros. De los políticos más ineptos y de los burócratas más ineficaces. La burocracia que se ha hecho dueña de la incapacidad de Arona de renacer y solucionar sus problemas urbanísticos, de adelantarse en un planeamiento ordenado de los barrios. La burocracia dueña de fracasos políticos que, normalmente, acaban en los juzgados. Y en los juzgados se resuelven la mitad de las cosas. O ninguna. Dependiendo de quién, de cuándo y de donde. Como sea usted y sea una infracción a Hacienda se resolverá bien rápido, se lo aseguro.

Sin embargo, si se trata de las naves de Guaza, puede que se demore más. Todo un misterio. ¿Escucharon lo mismo que yo de que aquello iba a ser un Centro de Policía y Bomberos pionero en Arona? Mientras, pagando por unos bomberos que permanecen en Las  Chafiras (que con tanta obra en Las Chafiras, a ver cómo salen de allí) y con una Policía Local que malvive en un zulo de comisaria que es otra época. Yo de las naves de Guaza solo digo una cosa vista la situación. Y es la misma que le decimos todos a nuestra esposa, primo o cuñado cuando tenemos razón, que nos encanta. Y es la mítica frase: “te lo dije”. Y sí, aroneros, créanme que se lo dije. A ella, se lo dije.

En Arona se arrastran los mismos problemas y broncas que el mandato pasado. Porque a unos y a otros les interesa. Es su juego político. Qué misterio el de un concejal de Urbanismo que comparece ante los de la oposición dando información a cuentagotas por miedo a que se le denuncie. ¿Pero aquello está sin licencia o no? Que ni lo sabe ni le compete. Ni le importa ni se entromete. Que si me denuncias, que si te grito, que si no me faltes el respeto.

Y es lo único que digo. Que lo dije. Y es lo que sucede cuando no se escucha. Que solamente se puede observar, desde lejos, cómo la situación sigue siendo la misma. La de unos políticos interesados en una burocracia que haga no avanzar. En la de unas naves de Guaza con obras misteriosas, pero clamorosas que solo nos chillan una cosa: ¡vaya usted a hacerse una casa sin licencia!