La memoria histórica es un tema muy interesante
Querido lector, espero que te encuentres bien y con muchas ganas de disfrutar la vida. ¿Sabes cómo se llamaba el rey que se representa con la figura del guanche que lleva una especie de picareta? Seguramente el noventa y nueve por ciento de los canarios no tienen la más remota idea de a quién representa dicha figura, que se encuentra en la Avenida de la Plaza de la Basílica de la Candelaria en Tenerife. Su nombre era Bencomo, y según la historia, los castellanos pudieron matarlo gracias a la traición de un guanche que informó al capitán del ejército, ofreciéndole un trato que en realidad fue un verdadero maltrato.
Este trato consistía en que, si revelaba a los soldados castellanos el paradero de muchos guanches que se escondían junto al rey Bencomo, les permitirían vivir libremente en su espacio, una especie de municipio. Obviamente, el capitán del ejército castellano aceptó dicho acuerdo, mientras que el traidor se lo creyó.
Cuando lograron ubicar su escondite, tuvieron que luchar intensamente, ya que, según la historia, Bencomo era un rey guanche muy fuerte. Se necesitaron muchas flechas para acabar con él. Sin embargo, es importante recordar que Bencomo llevó consigo a muchos castellanos al otro barrio mientras luchaba por la libertad que les habían arrebatado.
El mensaje para el expresidente del gobierno de Canarias, Ángel Víctor, es que debería considerar un proyecto que valore la remoción de todas las figuras de los Reyes Guanches en la plaza de la Basílica de la Candelaria. Estas figuras no respetaron a los invasores y, con el pretexto de la memoria histórica, algunos intentan derribar las estatuas que, al parecer, les impiden dormir, atrapados en el pasado. No tomen esto a mal, son solo opiniones de algunos miembros del PEBT, el Partido de Expertos de Bares y Terrazas.
Algunos creen que debería conservar las figuras angélicas y enseñar a los niños un poco de la historia, tal como se hace en Alemania, donde se obliga a los niños a visitar campos de concentración para que comprendan el peso de su historia. Otros expertos sugieren que el afán de eliminar esas figuras, cuya razón de ser muchos desconocen, se deba a una programación mental basada en creencias infundadas por diversos motivos. Tal vez porque no tienen nada mejor que hacer, por entretenimiento, por derrochar dinero sin que les duela, o porque no están viendo la realidad actual, como el problema del turismo que enfrentamos, que es consecuencia de la falta de atención.
¿Estamos buscando los restos de nuestros antepasados guanches y sus familias? ¿Y están ofreciendo ministerios a quienes fueron etarras? La historia del pasado en Canarias es fascinante, y si abordamos desde la era cavernaria, se vuelve aún más intrigante.