Una piña tropical que no tiene precio

Jacinto y Carmensa con su piña herreña

Jacinto y Carmensa, tienen en Frontera un pequeño trozo de tierra con diferentes frutas, entre ellas piñas tropicales. Frontera pertenece a la Isla del Hierro, una de las siete Islas Canarias y desde el martes treinta y uno de octubre que la cogieron, mis amigos Jacinto y Carmensa están pensando en mí gracias a Dios. Una piña es para mí persona, algo que enorgullece principalmente el hecho de tener amigos que se acuerden de uno por encima de darte un piñazo, pero antes de compartir la pequeña historia de la piña tropical, comparto un simpático recuerdo del segundo concierto con Sin Fundamento que hicimos en Frontera hace algunos años. 

Resulta que habíamos terminado el concierto y cuando eran aproximadamente las tres de la madrugada, observo a un señor que corre pa'rriba y corre pa'bajo en medio del baile. Entonces le pregunto, ¿Usted es de la comisión de fiestas? Respondió que sí, y le pedí el favor de llevarme al apartamento para dormir y descansar.

Nos dirigimos al coche y abre la puerta trasera, pero quería ir delante, pero me obliga a sentarme detrás diciéndome que yo era una eminencia (ditosadios que noganaunopadisgustos) y para mis adentros me dije, chiquito vacilón más simpático que lleva este, espero que lleguemos al apartamento.

Tenía sus copitas el caballero, pero a pesar de algún par de eses con el coche íbamos bien centrados y cuando le pregunté nuevamente para entrar en conversación, ¡Entonces!, ¿Eres de la comisión de fiestas? Y responde, ¡Muchacho!, que soy el Alcalde! Y grité ¡Hostias!, ¡Qué nivel!, llevándome el Alcalde y yo sentado detrás y él dice, "Nivel el mío, llevándole a usted".

En fin, una pequeña anécdota simpática inolvidable, cargada de simpatía y fomentando la humildad. Volviendo a la piña tropical, resulta que es jueves dos de noviembre y Carmensa con Jacinto que estaban en Las Chafiras a las doce y pico, llamándome para darme la piña tropical. Yo estaba en Los Cristianos en el sur de Tenerife, justamente montándome en la guagua y llegando a Guaza, desgraciadamente hubo un accidente de tráfico y los pobrecitos estuvieron casi tres horas para llegar hasta la gasolinera de El Fraile donde quedamos y no tomaron ni un café porque tenían prisa.

Nos abrazamos porque hacía mucho tiempo que no nos veíamos y corrí a casa pensando que eran las dos de la tarde, porque todavía no he cambiado la hora de mi reloj, "ditosadios que noganaunopadisgustos". Les tomé la foto para el recuerdo y el permiso para compartir esta pequeña y linda anécdota de la piña tropical, para salir de la rotonda de noticias tristes del día a día, esperando querido lector, que usted también haya viajado un poquito gracias a la piña tropical, pero por encima de todo comprobar que los amigos existen.

Ahora queremos vernos antes de fin de año para echarnos una comidita, pero con más tiempo para compartir sentimientos de verdaderos amigos, algo que desgraciadamente no todas las personas del planeta tienen la suerte de poder hacerlo. Gracias a Jacinto y a Carmensa por dar el permiso de compartir esta pequeña historia y a usted estimado lector, por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.