¿Quién es él? ¿Quién eres tú? ¡Milagro!
Desde las 07:15 de la mañana ya estoy duchado y afeitado, dispuesto a dar mi último paseo matinal por la calle principal de Nantes. Cuando pregunté el precio de una buena taza de chocolate caliente, antes de echarme un cigarro que no es bueno para la salud, la chica de la recepción respondió, que el chocolate es gratis y a pesar de haber algunos clientes del hotel en la recepción, grité, ¡Milagro!, hacía tanto tiempo que no escuchaba la palabra gratis, que me embriagó la emoción. Por la calle hay muy pocas personas caminando, pero los operarios de obras públicas están desde las seis de la mañana trabajando y obviamente nos despiertan con el sonido de las máquinas, aunque llevo casi toda mi vida despertando sin despertador desde las seis de la madrugada, porque estoy convencido de que algún día dormiré para siempre.
En la primera tienda de tabaco que encontré, también tuve la suerte de encontrarme con el primer gilipollas del día, porque sepa usted querido lector, que la vida es levantarse cada mañana y verlas venir y por más positivo que seas, un gilipollas vendrá hacia ti. El señor de la tienda de tabaco no me quiso recoger un billete de cinco euros porque tenía un rasguñito y diciéndome que fuera al banco para cambiarlo, pero sonriendo me fui dándole gracias por su consejo, aunque la frase exacta hubiera sido, eres el primer gilipollas que encuentro desde las ocho menos cuarto de la mañana.
Seguimos caminando y entré en otra tienda de tabaco con un operario todo lo contrario, sonriendo, superfeliz, amable y hasta incluso confesó que había estado dos semanas en Fuerteventura, la única isla de Canarias que conoce y que piensa visitarlas todas. Le conté lo del billete de cinco euros y confesó que en todas las partes del mundo hay personas que se levantan con el diablo suelto.
Seguimos caminando y observo a un pobre hombre joven, tirado en medio de la acera, cerca de una parada del tranvía. Un joven que pasaba lo empujó más cerca del banco y la verdad que parecía que estaba muerto. Seguidamente como cada mañana dejé mi primer saludo por watshap a mi amigo Miguel Ángel Velázquez y además sicólogo personal, para aprovechar y confesarle con el alma, la suerte que es poder estar vivos con un mínimo de salud y que no nos falte lo imprescindible, especialmente amor, que también podría ser un milagro.
¿Quién será el joven que está tirado en la acera? ¿Quién eres tú? Perdone las molestias y gracias por la atención prestada.