Sordomudos que hablan en Tenerife
Por respeto al anonimato no verá los rostros de los protagonistas de este artículo donde dos personas critican negativamente algunas zonas del sur de Tenerife, aunque dichas imágenes tóxicas para el turismo llevamos viéndolas desde antes del nacimiento de Cristo y estamos hablando de las Verónicas además de sus zonas anexas. Ian de setenta y cinco años y Arun de setenta y cuatro, son los nombres de los turistas que han disfrutado de una semana en el Sur de Tenerife, pero están encantados en un noventa por ciento con la Isla, todo hay que escribirlo, aunque tenemos que compartir la única queja y quejarse es una forma o sinónimo de denunciar de manera light.
Ian estuvo de servicio técnico en la Universidad de Cambridge durante toda su vida y comparto el orgullo de haber visitado dos veces sus instalaciones, la primera vez por encontrarme con Ian y la segunda vez porque dejé una chaqueta y como anécdota simpática decir que la segunda vez no había ningún estudiante, solo el cuerpo de seguridad de la Universidad, sin entrar en detalles. Ian, vino con Arun que nació en la India, pero desde su niñez vive en Londres, hijo de un piloto de la segunda guerra mundial, profesor de sordomudos y por sus poros escupe continuamente felicidad sin entrar en detalles, porque todo no es bonito. Ian y Arun, confiesan ser testigos de la "venta de drogas descaradamente en la zona de las Verónicas y sus alrededores", pero esto lleva sucediendo antes del descubrimiento de la rueda, aunque poco a poco se están extendiendo más y llegando hasta la zona del Hotel Columbus o Barranco de Troya.
Además de ver la venta de drogas y prostitutas descaradamente, confiesan ser testigos de muchas personas durmiendo bajo el puente porque desgraciadamente están de forma ilegal en Canarias, sin entrar en detalles. Estas imágenes negativas obviamente son una mala imagen para Tenerife y Canarias en general, pero lo solucionan o seguirá extendiéndose, no hay más que hablar, aunque escribimos esta carta gracias a dos turistas sordomudos que no pueden hablar, pero sí podemos leer sus pensamientos a través de la escritura.
¿Suena gracioso esto último que has leído?
A mí no me hace ni puñetera gracia, por el contenido de la carta. Buen día.