Vemos el hambre, pero no sentimos

Hambre en Gaza

Cuando vemos en las noticias a personas corriendo para recoger alimentos en Gaza, especialmente a los niños y para colmo están recibiendo disparos de los israelíes, es imposible explicar como nos sentimos aquellas personas que tenemos un mínimo de corazón, porque las imágenes son reales, están ahí, son imágenes frescas, no son imágenes de la Segunda Guerra Mundial y en este caso son imágenes que estamos viéndolas en este año 2025, pero no taladran los corazones hasta el fondo para salir a la calle y gritar.

Así somos gran parte de la raza humana de egoístas, egocéntricos, amantes del poder, sin escrúpulos hasta el infinito y más, pero cuando los verdaderos problemas caen encima de nosotros mismos es cuando sientes o hueles de verdad la mierda y descubres que desgraciadamente vivimos esa parte de la raza humana que es dañina, depredadora, invasora y todos creyéndonos llevar incluso el Poder de la razón.

 

Hambre en Gaza 

Pero obligatoriamente tenemos que asumir que somos así de esta manera, mentalizarnos de que cada persona tenemos un destino y por más que luches por lograr conseguir cumplir tus sueños, el destino siempre estará ahí al igual que el factor suerte. Por mucho dinero que tengas, si te llega una enfermedad terminal, tendrá que ir despidiéndose del mundo, igual que si por desgracia toca vivir una guerra de mierda aunque no seamos culpables, especialmente los niños inocentes que han llegado a nacer sin saber dónde, como ni cuándo.

En España vivimos el problema de los niños migrantes no acompañados que llegan de cualquier parte del continente africano y los políticos responsables están enfrentados mutuamente, igual que el mismo pueblo. Los niños en Palestina corriendo con sus calderos esperando que los llenen de potaje y para colmo unos enfermos sicópatas disparando contra todos aquellos que simplemente quieren comer, quieren paz y amor, no piden más.

Por suerte y por desgracia en muchas partes del planeta están gozando de la vida, pero están ignorando a las personas que sufren de verdad y siempre fue así desde la era cavernaria y llegará el día que se virara la tortilla y si usted y yo seguimos vivos, nos tocará comer la parte de la tortilla que estuvimos ignorando. Perdone las molestias y gracias por la atención prestada.