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lunes, 26 de febrero de 2024 00:56h.

Vendían los difuntos por 1.200 €

Muerto

Hola querido lector, espero que estés bien y con muchas ganas de vivir, que ya es bastante. ¿Qué te parece la noticia de la venta de difuntos por 1.200 € solamente? ¿Crees que estaban bien de precios o 1.200 € es un precio excesivo? Imagínate que vas a buscar a un difunto familiar y descubres que además de haberlo vendido por 1.200 € te lo entregan descuartizado cómo a un cerdo en cualquier carnicería y sin permiso.

Cómo para tirar fuegos artificiales, ¿verdad? Esto de vender muertos lleva haciéndose desde hace muchísimos siglos, especialmente para llevarlos a las universidades, por aquello de practicar los estudiantes para ser futuros cirujanos, pero han trincado en Valencia a una empresa funeraria "La Última Siesta" haciéndose el "business" con los muertos y obviamente es una buena noticia para entretenimiento de borregos durante un par de días, porque actualmente las noticias podemos compararlas con una cagada que cae en el excusado, tiras de la cisterna y a esperar la otra cagada y así somos la raza humana, una p. mierda.

Jamás olvidaré cuando iba en bicicleta llegando a donde está el edificio de la Cruz Roja de Las Galletas, en el sur de Tenerife y observo a un furgón funerario color negro con dos operarios y un difunto envuelto en el suelo esperando al Juez de Paz y Amor, pero además había dos Guardias Civiles y cómo soy un curioso de máximo nivel porque nací y crecí en un pueblo, deseaba saber quién era el muerto.

Tuve suerte porque los dos operarios de la funeraria comenzaron a cantar muy felices en voz altísima, desde lejos mi canción, el Higo pico flower y aquí tuve la disculpa para acercarme sin problema, porque los operarios cantando demostraron que el pobre difunto era menos que nosotros, que no somos nadie. Cuando llegué donde estaban pregunté a los operarios quién era la persona difunta y respondieron, "Uno que estaba muerto en medio las piedras en la playa de los Enojados". L

es hice la segunda pregunta, ¿es conocido? y respondieron que no saben, que tiene pinta de rumano o mengano. Después seguimos hablando y les hice un monólogo basado en hechos reales de cuando trabajé en una funeraria en el sur de Gran Canaria desde 1982 a 1984, dónde aprendí muchísimo de la vida, ¡mejor dicho!, aprendí a vivir o a ser el gilipollas que soy, especialmente porque algunas veces fui testigo de los vivos preocupados por los bienes del muerto sin todavía haberlos enterrado.

Aunque de todas formas, esta última historia es agua pasada, porque la pregunta a la que deseo encontrar una buena respuesta es, ¿los difuntos a 1.200 € para descuartizarlos como cerdos en las Universidades están bien de precios o es un abuso? 

¡Que si Carmensa! que cada minuto tenemos más claro el precio exacto de un ser humano. Perdone las molestias y gracias por la atención prestada.