Los vigilantes de seguridad de TITSA a la altura de las circunstancias

Incidente en la Estación de Guaguas de Adeje

El miércoles 23 de abril, a las 09:15 de la mañana, estábamos en la Estación de Titsa del Sur de Tenerife. Miguel Ángel Velázquez, el psicólogo de Sol del Sur, y yo estábamos hablando sobre el calentamiento global cuando un joven de veintitantos años comenzó a gritarle a un operario de seguridad de la estación, dirigiéndose a él con estas palabras: "¡Por tu culpa perdí la 450! ¿Y ahora qué hago?".

Los gritos eran tan agresivos y estridentes que todos los presentes en la estación eran testigos de un incidente triste y tóxico. El operario de seguridad intentaba hacerle señales para que se calmara y bajara el tono de voz, pero el joven comenzó a insultarlo, diciéndole: "¡Gordo!" y otros insultos que prefiero omitir. Además, el joven grababa al personal de seguridad con su teléfono móvil hasta que, evidentemente, perdió el control y fue necesario reducirlo, cayendo al suelo entre los dos operarios de seguridad, lo que no fue tarea fácil. Luego, lo esposaron.

El joven intentó simular que sufría convulsiones, pero era obvio que era una actuación; parecía tener problemas mentales, aunque no entraré en detalles sobre cuál podría ser su situación real. Durante el forcejeo, arañó el rostro de un agente de seguridad y rompió sus gafas. Cuando llegó la Policía Nacional, lograron calmar al joven. Verificaron su documentación y, aunque todo estaba en orden, es probable que en ese momento hubiera perdido el control de su vida.

Una vez que se calmó, le quitaron las esposas y un agente de seguridad lo acompañó hasta la guagua 450, ya que el joven afirmaba que tenía que ir a trabajar al Burger de Adeje. En ese momento, rompió a llorar mientras el operario de seguridad lo acompañaba.

Incidentes como el que ocurrió esa mañana del 23 de abril en la estación de servicio público de Adeje suceden con frecuencia. Muchos de nosotros fuimos testigos del profesionalismo con el que actuaron los operarios de seguridad.