Güímar, en política, es inigualable
Güímar fue durante mucho tiempo, desde la etapa de Pedro Guerra (padre), un feudo socialista, solo interrumpido ya en este siglo por el carisma de la popular Vicenta Díaz, cuya discípula, Carmen Luisa Castro, censuró al socialista Rafael Yanes para asumir la Alcaldía en 2013 hasta 2019, gobernando con Gustavo Pérez, a quien ahora volverá a echar del Gobierno, en esta ocasión con una moción de censura. En Güímar, políticamente, es imposible aburrirse.
Aburrimiento y Luisi Castro no cazan. La que será de nuevo alcaldesa de Güímar será todo lo que ustedes quieran, menos aburrida, cansina o diplomática. En su día se autobautizó como "la Ayuso de Tenerife" y algo de razón tiene, porque arrastra más seguidores por sus manifestaciones y actos populistas que por una gestión eficaz, aunque de esto, de gestión eficaz no puedan presumir ni Gustavo Pérez ni Airam Puerta, sobre todo este último, auténtico ariete del destrozo al PSOE.
Si, la moción de censura que se debatirá el día 11 de agosto tiene tanto que ver con las irregularidades y mala gestión de Puerta como por la decisión de José Miguel Hernández y Patricia Encinoso de abandonar a sus compañeros y echarse en los brazos de la derecha de Luisi Castro, a quien le acompañará también Carlos Llarena (NC), exsecretario de Puerta y miembro de la lista electoral socialista, lo que habla a las claras que las ideas políticas son una cosa y las acciones otras bien diferentes. Eso sí, Llarena no esconde nada, porque desde el inicio del mandato ya prestó a Castro su voto para intentar gobernar. Al final Unidas Sí Podemos pactó con CC y PSOE y de ahí salió un gobierno que lanzó ideas renovadoras -crear una empresa pública para los residuos- que finalmente no cuajaron, entre el freno de la burocracia, los encontronazos con la secretaria municipal y los personalismos, esos que llevan impidiendo que Güímar grane desde que prácticamente se iniciara este siglo.
Y aunque ahora se pongan muy dignos el PSOE y Nueva Canarias, expedientando a los tres concejales que firmaron la moción de censura, "lo cierto es que hemos llegado hasta aquí y les aseguro que ya no hay marcha atrás", señala Carmen Luisa Castro, que dejará su "echadero" en la Vicepresidencia del Gobierno, la que lleva Manuel Domínguez -socio de nacionalistas- para gobernar de nuevo Güímar, después de seis años en la oposición, pero con el aval de haber sido la más votada (9 concejales por los 5 de nacionalistas y socialistas cada uno), algo que no debe quedar en saco roto. Ahora, Luisi tiene dos años por delante para fortalecer su candidatura del 27, aprovechando que ha dejado "bien tocado al PSOE" y seguro que lo hará mediáticamente, aunque ya no exista Sálvame, tocando más el corazón de los güimareros que la cabeza, entre otras razones porque le será complicado gestionar tanto desbarajuste y sobrecoste que va a heredar, aunque curiosamente uno de sus imprescindibles escuderos ahora haya sido concejal de Hacienda, José Miguel Hernández.