Con Rusia, sí; con Israel, no
No estamos a favor, no sobra decirlo, de la violencia a la hora de manifestarse por cualquier causa, y menos cuando se trata de una causa justa como es la de protestar contra el genocidio del gobierno israelí -no confundir con Israel, aunque lo parezca- contra el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania. Lo que ocurrió en la Vuelta Ciclista a España es el resultado del caldo cultivado y me temo que no será este el único episodio. Por eso, sustento que Israel debe ser aislado políticamente del mercado y de cualquier acontecimiento, como es este caso, de carácter deportivo, de igual forma como se hizo con Rusia cuando Putin invadió Ucrania.
Pocos se explican, viendo como vemos a diario la muerte bajo las balas, misiles, tanques, o la propia hambruna, de miles de civiles palestinos, casi setenta mil, una respuesta desmedida del Ejército israelí al cruel ataque de Hamás hará pronto un año. Y casi nadie se lo explica ante el silencio cómplice de Estados Unidos y en menor medida de Europa, desoyendo el mandato de la ONU, que ha demostrado una vez más su inoperancia, ahora que celebramos los 80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial.
Israel tiene derecho a existir y a defenderse, aunque sea en territorio confiscado a la antigua Palestina, pero no puede protagonizar el "ojo por ojo" de la Biblia porque los dos millones de palestinos en una franja del tamaño de La Gomera no son terroristas. Israel está reescribiendo con el éxodo de palestinos y árabes, el mismo que protagonizaron ellos huyendo de los nazis.
Tampoco nos explicamos como hemos sido capaces, en Europa y en España, de sancionar a Rusia por invadir a Ucrania, y no somos capaces de romper relaciones con un genocida como Benjamín Netanyahu, cuyo apellido para más vergüenza significa "dado por Dios". Medio gobierno de España quiere hacerlo, el otro medio amaga pero no da.
Y mientras tanto, los israelitas participan con su bandera en Eurovisión, en las competiciones europeas de fútbol, en el Eurobasket y hasta patrocinan un equipo ciclista que recorre la Vuelta a España, por imperativo de la UCI. Patrocinios, por otra parte, tan poco decentes, como aquellos que lucen muchos equipos europeos que presumen de defender los derechos humanos, como el Barcelona, que ha pasado de Unicef a Qatar y pronto al Congo. o el día de mañana publicitarán el resort de Trump en Gaza, todo por la pasta. Para hacérnoslo mirar.