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lunes, 15 de julio de 2024 12:46h.

Se acabó la fiesta

Las elecciones europeas siempre han sido un buen caladero para un estreno electoral, y sobre todo para que se dieran raras avis en la política continental. No nos extrañe, por tanto, que entre los eurodiputados salidos del 9I podamos contar ahora con influencers, youtubers o instagramers, sin que detrás de ellos existan programas electorales o mensajes puramente políticos.

Es el caso de lo que ha ocurrido el 9 de junio en España con esa asociación de electores, ni siquiera constituida en partido, denominada Se acabó la fiesta (SALF), que en su primera incursión, sin utilizar la prensa convencional, la radio o la televisión, ha obtenido nada menos que tres eurodiputados -los mismos que Sumar y uno más que Podemos- y 800.000 votos con casi el 5% de los votos escrutados.

Una demostración no solo de la radicalización del mensaje -hablamos de Alvise Pérez, conocido ultraderechista con pasado en UPYD, Ciudadanos y Vox- sino de la fuerza de las redes sociales y los 'likes' que a través de ellas se consiguen, pues justamente SALF terminó obteniendo los mismos seguidores -800.000- que Pérez tiene en Telegram. No ha hecho falta debatir con nadie, ni carteles publicitarios en las vías y plazas, ni publicidad en teles y radio, solo mensaje y vídeos cargados de insultos y bulos para despertar básicamente a jóvenes entre 28 y 44 años, mayoritariamente hombres, que han sido los que le han votado, pero no solo por si simbología ultra, sino muchos de ellos cansados de no encontrar acomodo a sus ideas en formaciones clásicas, más dadas a mensajes ambiguos y cruce de acusaciones en una radicalización de la que son todos culpables y germen de votantes como los que ha tenido Alvise Pérez, o tuvo en su día Ruíz Mateos, Albert Rivera o Iglesias, salvando las distancias, en España. O como tuvieron la Chicholina en Italia o ese joven youtuber chipriota de 24 años, Fidias Panagiotou, que también llega a Estrasburgo desde las redes sociales con un bagaje de dos millones de seguidores en You Tube, el doble de los habitantes que tiene su pequeño país.

Se acabó la fiesta es además un mensaje de lo que viene, con la política nacional en manos de unos chantajistas catalanes, insaciables a pesar de ser indultados y amnistiados. Por mucho que el PSOE insista en que no habrá Elecciones Generales hasta el 27, este país no puede seguir desgobernado sin leyes, sin presupuesto y con medio gobierno que resta más que suma. Por mucho que la economía vaya como un cohete, aquí no vale eso de "es la economía, imbécil, lo que importa", porque la sensación que tenemos todos y tiene la calle en casi todo España es que Se acabó la fiesta.