Un alien en la Casa Blanca

Trump sugiere que Irán vuelva a ser grande otra vez. En un mensaje a través de su altavoz mediático, la red `Truth Social´, exporta el lema de campaña convertido en reclamo publicitario global, `Make America Great Again` o movimiento MAGA, para hacerlo pivotar sobre la necesidad de un cambio de régimen en Irán. Así despacha el problema como un prestidigitador lunático y remata: MIGA, “Make Irán Great Again”.

Ésta veloz ocurrencia dice mucho de un niño grande con incontinencia verbal que modela el mundo con su política de plastilina. Pero la fantasía ha sobrepasado al propio Trump como un alien al desgajarse de su anfitrión para crecer en autonomía operativa. Un engendro que saliva ácido corrosivo tras abandonar el nido republicano mientras recorre los pasillos de la Casa Blanca con la única finalidad de sembrar miedo y caos en un equipo presidencial que vive instalado en la incertidumbre más absoluta.

La impulsividad de esta arma letal y su deambular errático es la peor noticia para una democracia que hasta ahora presumía de contar con un sistema de equilibrios y contrapesos frente a las tentaciones autoritarias y el abuso de poder de una administración desatada.

El monstruo que ha engendrado Trump no solo aspira a destruir cualquier oposición, sino que además se introduce en otros seres vivos con el fin de que alberguen en su interior a bebés alienígenas. Tras un corto período de incubación, el huésped reventará el estómago de su portador y verá la luz para sumarse al ejército de una raza hegemónica cuyo objetivo no es otro que el de colonizar el planeta entero.

El terror que habita dentro del fascista y lo suplanta es un agente biológico contagioso muy difícil de erradicar. Está entre nosotros. Vive y baila con nosotros. Es un nuevo nosotros.