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lunes, 22 de abril de 2024 23:24h.

Te conozco mascarilla

El Capitalismo se basa en generar necesidades que no existían. Sin entrar en su verdadero origen, lo cierto es que la pandemia mundial del Covid-19, creo la obligación de comprar ingentes cantidades de mascarillas y material sanitario. Nuestra sociedad del despilfarro se encontró desnuda ante una peste contagiosa que mataba a diario. Todo se paró y de repente nos sentimos frágiles, llevados a una especie de reflexión colectiva sobre lo que de verdad importa en esta vida.

Pero alguien tenía que arreglar el problema inducido. Camaleón Sánchez, serio el gesto, nos daba el parte de guerra contra un enemigo al que venceríamos para volver a la locura que llamamos normalidad. Nuestro deseo de poseer la felicidad material no tolera accidentes de seguridad.

Tal es nuestro nivel de frustración cuando se desmorona el montaje artificial del consumismo frenético. Entonces, siempre llega un pícaro, el clásico listillo, Rinconete y Cortadillo, el Buscón, que se arrima a un súper ministro, que a su vez se arrima a su fiel perro guardián, y juntos empiezan a ofrecer la mercancía que las administraciones regionales pedían a gritos. Tranquilos, tenemos mascarillas en China a buen precio y de la mejor calidad.

Firme aquí y allí, por la vía de urgencia y en un pis pas los inundaremos de ffp2 que nadie sabe lo que es, pero a quién le importa cuando se trata de acallar el miedo. No pregunte de donde sale esta empresa o ese proveedor, no tenemos tiempo para eso, la gente se muere, así que compre y no piense. Comprar sin pensar primero es el aceite de la cadena de producción.

Luego llegan las denuncias de comisiones, los juicios al conseguidor, la escandalera, acusaciones de los demás partidos inocentes de todo mal, eso de la corrupción, asuntos viejos que disfrazan carnavales nuevos. Los conozco, y te conozco, mascarilla.