La trinchera global

Las trincheras de odio en Los Ángeles extienden el levantamiento del muro global. Trump juega con fuego y quema todos los puentes del entendimiento al autoafirmarse en la búsqueda constante del enemigo. El reconocimiento que necesita pasa por señalar a los culpables y destrozar sus vidas en una frenética operación de limpieza étnica.

Los inmigrantes que han contribuido decisivamente a la construcción de EEUU son el perfecto chivo expiatorio, la vía útil para una persecución indiscriminada que ilegaliza la democracia.

La violencia de un poder que aspira a perpetuarse provoca una reacción en sentido inverso, el odio que genera en su contra le otorga validez como aval político, la trinchera ideológica que se crece en la confrontación. Netanyahu no podría perpetrar su particular genocidio en Gaza si Hamás o Irán no existieran. Milei es un rey león devora zurdos, pero sin socialismo que matar su rugido cesaría.

El autoritarismo ha sabido interpretar el hartazgo y la frustración de una sociedad adolescente y lo usa como combustible para una guerra que acabamos legitimando. Cava tu trinchera y desconfía de cualquier mirada distinta, las otras miradas no caben en tu tierra, en tu nación, en tu mente. La negación de los distintos, en base a criterios de raza o religión, inhabilita la integración cultural entre comunidades molestas por tener que compartir el espacio público con la complejidad de la mezcla. Nos situamos en las antípodas de la convivencia, ahondamos el agujero en el confort de nuestra cómoda trinchera y despreciamos a la trinchera opuesta pero, si desapareciera, tendríamos que enfrentarnos a un problema mucho mayor: la ausencia del enemigo indispensable.

Cuando los seres del futuro visiten las ruinas del siglo XXI, encontrarán el museo de las trincheras, con dos montones de cenizas humanas apiladas en ambos extremos de la sala. Es hora de que elijas tu montón.