El lamento del viejo PSOE

 

Sobre un fondo de chimenea gris, ese halo de melancolía gris domina toda la escena, graban un vídeo en el que Jordi Sevilla lee su triste soliloquio. El que fuera ministro de Administraciones Públicas y luego, por mor de las puertas giratorias, presidente de Red Eléctrica de España, habla en tono moderado para no molestar como si fuera un alma socialista en pena que representa a otras almas similares que no asistieron por problemas de agenda, y que arrastra palabras de un discurso que suena a ruego. 

 

En la parte central de su lamento pide un cambio de rumbo en el PSOE, pero este hombre que ha viajado en el tiempo, militante de un pasado que ya no existe, parece dirigirse a un público que desconoce.

El manifiesto se llama Socialdemocracia 21, movimiento que más bien recuerda a una marca de gin toni, en plan homenaje vintage a un clásico de la política que ya no se estila ni se destila. Sevilla habla quejumbrosamente de que no podemos seguir así, porque se alimenta el auge de la ultraderecha y porque la economía va bien, pero “el reparto no lo veo sano”, como decía el rapero Tinguaro, así que nace esta corriente de reflexión y acción cívica y política abierta a ciudadanos afiliados y no afiliados por si hay alguien que quiera apuntarse y firmar en el hueco vacío de nombres que hay al final del manifiesto.

Y bueno, en resumen, Sánchez ha hecho cosas buenas, y mientras dice eso, Sevilla piensa entre comillas: “estoy hasta los mismísimos del Sanchismo”, pero en fin, también es verdad, con perdón y les pido disculpas de antemano, vamos a ver, que faltan por culminar otros avances que van muy lentos, y es que, de nuevo, “no podemos estar en manos de la fauna plurinacional, ya está bien de caraduras indepes y pactos asimétricos” debemos dar un paso más allá en el Estado de Bienestar sin chantajes, “que somos el PSOE coño”, construir viviendas y volver al progresismo de las ideas, del debate interno y, “echar a Sánchez de una vez antes de que acabe con la nada que queda del partido”, regresar a los valores que hicieron posible el mayor período de prosperidad, cohesión social y libertades de nuestra historia reciente, “no soy un cualquiera digo yo, háganme caso”, que soy un hijo de la Constitución y de la transición democrática.

En su respuesta, Ferraz asegura que estudiará estas propuestas “con cariño”, aunque no las entiendan, porque Jordi Sevilla habla en una lengua muerta y necesitan traducirla primero, pero estén tranquilos que pronto habrá una conferencia política y escucharemos encantados a nuestros viejos y queridos compañeros dinosaurios. ¡Y aquí paz y en el cielo sanchista, gloria!