Milei y el anillo del poder

Javier Milei

Javier Milei me recuerda a Frodo Bolsón, el pequeño hobbit de la Tierra Media que se ve impulsado a portar el Anillo Único en el universo fantástico creado por Tolkien. Una odisea que obligará a Frodo a enfrentarse contra su propia debilidad, tentado por la atracción fatal de la fuerza que el anillo confiere a su poseedor. La misión de Frodo Milei y sus acompañantes consiste en proteger el anillo de la libertad frente a hordas de orcos socialistas enviados por Sauron, encarnación del mal y forjador del preciado objeto, para fundirlo en el Monte del Destino, un volcán cuyo intenso calor descubrirá la inscripción que simboliza la hegemonía total de este poder, y que traducida por el mago Gandalf, reza lo siguiente: “Un anillo para gobernarlos a todos.

Un anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas”. La diatriba de un Milei crecido en el escenario de la internacional ultraderechista que VoX montó en Madrid, es característica de un personaje que ha sucumbido al encantamiento de haber sido investido presidente de Argentina, la épica de un populista elegido por la historia. Entre vítores y aullidos, comenzó la arenga versionando el tema “Panic Show” de La Renga, un grupo de rock duro argentino: “Hola a todos, yo soy el león, rugió la bestia en medio de la avenida. Lloran los zurdos sin entender… a plena luz del día”. Ahí fue cuando se me apareció Gollum, el siniestro alter ego de Frodo, guía servicial que lo conducirá por un camino secreto hasta Mordor, pero que, en su interior, alberga el oscuro deseo de arrebatarle el anillo, porque lo considera suyo, “es míioo, mi regalo” repetía enfebrecido, como Milei y su insistencia en “la batalla cultural”. Mueran el estado y la aberración de la justicia social, vivan el mercado y la libertad… ¡Viva el anillo carajo!