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jueves, 20 de junio de 2024 23:31h.

"Odio y Fuego"

Los odiadores están de enhorabuena. En esta ocasión, un pavoroso incendio sirve de combustible para encender las antorchas enarboladas por pirómanos que habitan en nuestros grupos de whatsapp y aprovechan para echar más leña al fuego de las opiniones gratuitas.

Su capacidad de reacción es pasmosa y suelen ser los primeros en deslizar condenas sin juicio a los responsables políticos acusándolos de pertenecer a una especie de organización clandestina que opera desde el poder y al servicio de determinados intereses económicos.

Especialistas en informaciones ocultas, todólogos del miedo, delatores de teorías de la conspiración que esparcen como ceniza en cerebros y corazones. Un odiador profesional nunca se solidariza con las personas que dedican este tiempo de su vida a luchar contra el fuego, tampoco los verás reconocer la labor de los técnicos ni ensalzar los méritos de los planes que existen para paliar las consecuencias de las catástrofes.

Porque decir algo bueno de alguien o sobre algo, contribuiría a lo que mas temen los odiadores: el agua de la empatía. Si las llamas del infierno cotidiano se apagan, su mensaje pierde fuerza, comienza a diluirse y pierden el protagonismo que necesitan para creer que influyen en los demás y, por tanto, en la realidad que tanto detestan.

Transpiran la misma rabia de la que se alimentan, siembran la semilla del pesimismo irredento, desprecian a los que se atreven a llevarles la contraria, imponen su criterio ignorante y zafio, apabullan con continuos comentarios negativos, difunden imágenes apocalípticas, se ríen de los ingenuos que expresan dudas y en definitiva conocen como nadie las soluciones, de las que apenas hablan, a los problemas que nunca se resolverán.

Si queremos defendernos de los odiadores, creo que la mejor estrategia de prevención sería establecer un cortafuegos para aislar a estos verdaderos delincuentes de la razón.