Salam aleikum

 

Canarias no ha sido invitada a participar en la Reunión de Alto Nivel (RAN) celebrada en Madrid entre Marruecos y España. Fernando Clavijo se queja con razón de que no tengamos ni voz ni voto en una cumbre en la que se abordan negociaciones de cuyo resultado depende mucho de lo que tiene que ver con el futuro de nuestro archipiélago. 

 

Una vez conseguido el aval internacional para anexionarse el Sáhara mediante la formula aceptada sorpresivamente por Sánchez, y que consiste en ningunear la causa del pueblo saharui que verá su territorio convertido en una autonomía con bandera marroquí, es previsible que el gobierno de Rabat aumente sus exigencias respecto a temas que son muy sensibles para Canarias: la delimitación de las aguas territoriales, la explotación de los hidrocarburos, el acceso a los recursos minerales submarinos o tierras raras -como el Monte Tropic-, la revisión de los acuerdos de pesca y seguridad fronteriza, o nada menos que el control del espacio aéreo del Sáhara Occidental que se ha estado gestionando desde Canarias.

La respuesta que ha recibido la protesta de Clavijo por parte del ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, aclara que, aunque se hable de temas canarios, la representación española se considera una competencia exclusiva del Estado, por lo que Canarias no tiene que estar presente. Una nueva demostración de que nuestros intereses están supeditados a lo que se decida en conversaciones secretas que nos relegan al papel de mera comparsa o, aún peor, al de simple moneda de cambio con la que contentar las ambiciones del reino alauí. Somos geográficamente norteafricanos pero nuestra cultura bebe de la mezcla entre España, parte de Europa y Latinoamérica.

Siempre hemos vivido de espaldas a nuestros vecinos musulmanes y los viejos miedos afloran al sabernos en situación de riesgo ante la hipótesis de ver a Mohamed VI o a alguno de sus sucesores apoderándose de Canarias. Lo aconsejable a partir de ahora sería intensificar las relaciones diplomáticas con Marruecos y que Clavijo aprenda a saber utilizar bien el saludo árabe que significa “la paz sea contigo” o “la paz sea con vosotros” porque el compromiso y la lealtad de España con Canarias podría sufrir un vuelco inesperado en el proceso de reconfiguración global que avanza de forma imparable. Salam aleikum.