"Violar es como cortarse las uñas"
Al escuchar el horripilante caso de Gisèle Pelicot, la mujer violada repetidamente en Francia mientras se encontraba en estado de sumisión química, me viene a la memoria la reflexión de Pedro Almodóvar sobre su película Kika, estrenada en 1993: “Matar es como cortarse las uñas de los pies. Al principio la sola idea te da pereza, pero cuando te las cortas descubres que resulta bastante más rápido de lo que pensabas.
Después, crees que pasará mucho tiempo antes de volver a hacerlo, pero cuando menos te lo esperas, ya han vuelto a crecer”. Sustituyamos “matar” por “violar”, y tendremos identificada la irrefrenable pulsión de un depredador sexual como el marido de la señora Pelicot, que, durante diez años, fue capaz de ofrecer a su mujer para que fuese violada centenares de veces por 72 hombres de diferentes edades y profesiones con vidas normales, muchos casados y considerados buenos padres.
La policía descubrió los miles de vídeos que Dominique había grabado, en un archivo de su ordenador que tituló “Abusos”, fruto de una casualidad tras pillarlo in fraganti grabando a mujeres por debajo de la falda en un centro comercial. La cosa no para ahí, sino que, en pleno juicio, se ha sabido que también colocó una cámara oculta en el baño de la casa familiar para tomar imágenes de su nuera desnuda. La víctima desconocía lo que estaba ocurriendo, y al visionar los vídeos que le mostró la policía se vio a sí misma como muerta, inconsciente, tratada como si fuese una bolsa de basura.
Ella ha querido que el juicio fuera abierto para que, según sus propias palabras, “la vergüenza cambie de bando”. Lo más terrible es que aumenta el clima de agresividad que vivimos, las humillaciones, el odio hacia los demás. Las personas nunca han estado tan solas y aisladas, porque las desgracias ajenas se muestran sólo como parte de un gran espectáculo.
Detrás de cada puerta puede haber un criminal en potencia, un violador oculto, un ser humano que se corta las uñas como usted y como yo. Hombres enfermos en una sociedad enferma. Los años de cárcel que les van a caer, no serán suficiente castigo, pero la violencia y la crueldad sin límite siguen muy presentes debido a comportamientos derivados de traumas sufridos en la infancia que acaban pagando hijos, mujeres y quienes estén a su alcance. La repetición del instinto salvaje que llevamos dentro.