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lunes, 22 de abril de 2024 00:17h.

Vivir fuera del mapa

En su recomendable novela “Desierto sonoro”, la escritora mejicana Valeria Luiselli indaga en las vidas de personas, niños en particular, que desaparecen del mapa. Una metáfora que como dice uno de los personajes, en realidad no lo es, habida cuenta de que sus historias de pérdida y abandono se solapan con la de una pareja que viaja en coche junto a sus respectivos hijos por el interior de EEUU dibujando un mapa sombrío de la América profunda y post industrial, en la que documentan sonidos e imágenes durante su recorrido vital hasta lugares fronterizos, en los que aumenta la sensación de que sus vidas también pueden quedar fuera del mapa.

Esta reflexión viene muy a cuento en nuestro tensionado mundo, cuando los mapas que creíamos inamovibles se desdibujan continuamente. Cambian los modelos tradicionales de familia, cambia el concepto de género y los roles atribuidos a lo masculino o femenino se ven alterados por variaciones sobre la identidad sexual. La súper población de los países pobres contrasta con la baja natalidad de los ricos y, en consecuencia, los fenómenos migratorios intentan superar muros cada vez más altos.

La situación declarada de preguerra analiza nuevas coordenadas geográficas para la economía y la política, lo que influirá en nuestros bolsillos, pero, sobre todo, en la ruptura del mapa del pacífico bienestar que mece nuestro salón mientras vemos genocidios y crímenes de Estado en la tele antes y después de los anuncios.

Cada día destruye al anterior y acribillados a noticias, pelis y series, olvidamos el rumbo trazado por nuestra memoria. La manipulación y las estrategias de desinformación infectan como virus letales los mapas de una intimidad inexistente y la inteligencia artificial creará mapas inteligentes que no llegamos ni siquiera a imaginar. Somos las fotografías de Polaroid reveladas en la novela de Luiselli, mapas y sonidos vacíos de tiempo.