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miércoles, 24 de abril de 2024 16:44h.

El voto canario en Madrid

Bien hará Coalición Canaria si exprime a conciencia aquel “en la bajadita los esperamos” que soltó la diputada Cristina Valido, a modo de advertencia cuando dieron el SÍ al gobierno más complicado de la historia democrática española. Camaleón Sánchez se revuelve como gato panza arriba en su propio laberinto. Junts seguirá con la hoja de ruta trazada por Puigdemont: marear, pedir, chantajear y exigir, pero sin llegar a romperle el brazo al PSOE, al menos hasta que tengan amarrada la amnistía de verdad.

Entretanto, Podemos quiere morir matando a Yolanda Díaz y torpedeará los decretos, llámenles proposiciones de ley, que el principal socio del gobierno, esa torre de babel llamada Sumar, pretenda sacar adelante. Luego están Esquerra, el PNV y Bildu, actores que cambiarán de estrategia en función de lo que ocurra con la vigorosa fragilidad de la legislatura.

El PP trata de quitarle el foco a VoX y recuperar el liderazgo de la derecha en el Congreso, pero, especialmente, en la calle. De la dudosa capacidad de Feijóo para debilitar al gobierno y seducir al PNV y, aunque no se lo crean, también a Junts, dependerá el tiempo que dure Sánchez como presidente. Vienen elecciones gallegas y europeas, éstas últimas serán muy importantes porque redefinen el mapa del poder político en el Parlamento Europeo, con un claro ascenso de la ultraderecha en países que quieren endurecer la política migratoria, precisamente como Junts en Cataluña, que le ha sacado a Sánchez las competencias en inmigración.

Al incierto panorama nacional, se le suma la escalada bélica en Oriente Medio y las consecuencias que tendrá la regionalización del conflicto, bajo la amenaza de bloqueo en los estrechos por donde pasa una buena parte del comercio mundial y del petróleo. El voto canario es un islote de oro molido. Clavijo debe aprovecharlo y pescar dinero y competencias en el río revuelto de Madrid.