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jueves, 07 de julio de 2022 00:57h.

Como siempre, llegamos tarde

Esa es la máxima que parece que persigue a todos los Gobiernos desde la Transición que ha tenido España, el hacer tarde a las cosas, el dejarlas a medio hacer, el no considerar en estudiar el problema y ver las repercusiones que puedan tener, o sea, siempre tarde y lo peor del caso, siempre improvisando. Es tanto el amilanamiento que tiene el Gobierno de Rajoy ante la melé separatista catalana que ha dejado que anidaran la huestes de Puigdemont en Bruselas, que el Gobierno tira balones a todas las bandas menos en donde tiene que entrar el balón que es en la portería es un hecho que nos abochorna.

Todo son reprimendas  estúpidas y parvularias que se hacen desde Madrid hacia el "Nuevo Gobierno en el exilio catalán".

Todo esto y sin dar lugar a equivocaciones se hubiera frenado en seco, si se hubiera tenido esa fuerza que da el Estado cuando dicta una orden, y esta hubiera sido el proclamar a que entrara en vigencia el articulo 155 de nuestra Constitución el mismo día 7 de Septiembre, cuando se aprobó en el Parlament catalán el inicio del golpe de Estado que tan euforicamente los secesionistas dieron.

Desde la bravata de Rajoy diciendo que el O-1 no se iba a celebrar, hasta ahora  casi a las puertas de unas Elecciones "bufa", todo ha sido una puesta de paños calientes. A estas Elecciones a las cuales ahora nos vamos a remitir por el resultado tan nefasto para muchos, y la alegría para otros que reconsiderarán sus "enguajes" políticos de independentismo como lícitos, ya que el resultado tiene trazas de conseguirlo, después de ver esas citas del desafió catalán hecho desde Bruselas contra un Estado soberano y grandioso como España, se tenga que seguir tragando sapos por el mal enfoque político  que se ha tenido en resolver las cosas abortandolas en su momento.

El desafió grotesco y burdo que esta desarrollando el independentismo catalán desde Bruselas es toda un afrenta contra la democracia y una chulería frente al Gobierno de España, que por lo que vemos mete la cabeza en el caparazón como las tortugas y que llueva lo que sea necesario.

Salvador Barnes