¿Cuál es la solución ante la oleada de cayucos que llegan a Canarias?

El lunes día dieciséis de octubre del dos mil veintitrés a las once y media de la mañana la Cruz Roja con más colaboración obviamente sin entrar en detalles, desde el Puerto de Los Cristianos en el sur de Tenerife, estaban trasladando a cientos de jóvenes que llegaron en cayucos desde África y que conste que las Islas Canarias geográficamente pertenecen más al continente africano que a Europa, pero para más inri muchos marroquíes y Canarios están convencidos de que las Islas Canarias pertenecen a Marruecos, aunque a nivel personal confieso que actualmente pienso que nada ni nadie, es de nadie.

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Los inmigrantes llegados en el último cayuco a Los Cristianos

La cuestión es que estamos saturados de noticias nacionales e internacionales que son mucho más graves que la llegada de cayucos a Canarias, pero al mismo tiempo sentimos que hemos perdido el control y parece que el problema se nos fue de las manos por ser muy cómodos, especialmente los verdaderos responsables que son los políticos.

Los políticos canarios y el pueblo seremos "felices" entre comillas mientras el problema no vaya más allá de ofrecer a las pobres personas que llegan en cayucos un mogollón de ayudas sin entrar en detalles, porque actualmente con los millones de expertos que están en el mundo tenemos que ser muy prudentes a la hora de compartir cualquier opinión personal por más amor que le pongas a las opiniones. La pregunta del millón para cualquier experto que tenga una respuesta es la siguiente, "¿Qué hacemos con el problema de la emigración?". Seguramente leeremos respuestas repetidas cómo que, "Nuestros antepasados también tuvieron que emigrar", pero quienes opinan así tendrían que añadir que nuestros antepasados no recibían ningún tipo de ayudas y aún menos ayuda económica, pero que conste que me parece perfecto y obligatorio ayudar a todas las personas del mundo entero sin mirar, sexos, razas ni religiones, pero no podemos mentirnos a nosotros mismos, porque absolutamente todo tiene un límite y hasta hace poco tiempo el problema de los cayucos era muy triste y todavía sigue siendo, pero... Termino con el titular, ¿Cuál es la solución?

No hay más preguntas y aquí lo dejo para seguir reflexionando sobre las romerías de los pueblos. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.