Sociedad

Santa Cruz regresa un siglo atrás con el 55 Concurso de Coches Antiguos, demostración del patrimonio del motor

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No pudo faltar en el cierre del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife el tradicional Concurso de Coches Antiguos, una oportunidad de ver las monturas automovilísticas de los años veinte y treinta del pasado siglo, aprovechando además el excelente tiempo. Miles de personas, entre curiosos y apasionados del motor, se dieron cita en la salida del parque García Sanabria, amenizados por un grupo de swing, y en las calles céntricas de Santa Cruz, para vivir la 55 edición de un paseo de regreso al pasado.

 

 

Desde 1970 y de manera ininterrumpida -solo dejó de realizarse en 2021 por motivos de la pandemia – lleva celebrándose el tradicional Concurso de Coches Antiguos en de Santa Cruz de Tenerife, coincidiendo siempre con el domingo de Piñata del Carnaval chicharrero, excepto en 2022 que se celebró, por igual motivo, el 30 de mayo, Día de Canarias.

Este Austin fue uno de los que más expectación levantó. Norchi

La 55 edición del concurso se celebró con la presencia finalmente de 31 vehículos -tres no pudieron participar por problemas mecánicos o personales- todos ellos matriculados entre los años  1923 y 1935, auténticas reliquias o joyas del automovilismo tinerfeño, excelentemente cuidados por propietarios que confían en seguir manteniéndolos, aunque no son pocos los que ante la falta de relevo generacional en ese amor por el motor optan por vender semejante patrimonio a colecciones allende de nuestras fronteras.

Hay poco lugares en España y en Europa que cuenten como Canarias con tantos vehículos -americanos la mayoría- en perfecto estado, anteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Ayer y hoy del Austin Seven de 1931 de Emilio Chávez que hoy lleva su hija Candelaria.

En ese amor por la tradición familiar destaca Candelaria Chávez Coello, que este año pudo disfrutar, junto a su madre, de poder conducir el Austin Seven, de 1931,  de su padre Emilio, la primera vez que esta maravilla automovilística salía de Güímar a la carretera después de veinte años. Y así, al igual que Candelaria, hay ejemplos como el de Zósimo Álvarez, el sueco Bert Ole Lexsen, Gloria Escobar, Enrique Durán, Eduardo Pérez Ascanio, Pedro Yanes o el propio Abel Febles, presidente del club  durante más de 25 años, todos ellos apasionados de las legendarias cuatro ruedas y del sonido de los viejos motores de combustión.

Los bailarines de swing animaron el concurso. Norchi

El concurso volvió a concentrar a cientos de personas al mediodía -algunos desafiando la resaca carnavalera- en la exhibición de la treintena de coches en el parque García Sanabria, siendo admirados durante el recorrido por el centro de la ciudad hasta la avenida de Anaga, donde volvió a congregarse centenares de curiosos para fotografiar la elegancia de estos coches, en una breve exposición, entre ellos el concejal de Fiestas, Javier Caraballero,  a quien se distinguió con una placa, al igual que a la Policía Local, por su excelente trabajo.

Abel Febles entregó una placa de agradecimiento a la Policía Local. Norchi

El paseo terminó en el Real Club Náutico con un almuerzo para los participantes, recogiendo cada uno de ellos un recuerdo de la singular prueba, de manos del presidente del Club de Automóviles Antiguos, Abel Febles, así como del presidente del club anfitrión, Andrés Orozco y las ediles Evelyn Alonso y Ana Belén Mesa, apasionadas ambas del mundo del motor.

Candelaria Chávez, directivos del club y concejales junto a dos Austin de los años veinte.
Algunas de las joyas del motor en el Náutico. Norchi
Las ediles Evelyn Alonso y Ana Belén Mesa disfrutaron de los coches. Norchi