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03:31h. miércoles, 01 de diciembre de 2021

¿Por qué el PP odia tanto a los pobres?

Lo hemos visto esta semana en Santa Cruz de Tenerife, el primer Teniente de Alcalde del Ayuntamiento, del Partido Popular, manda a la Policía Local con un escrito dirigido a los que luchamos por una vivienda digna en Canarias para que abandonemos una concentración legalmente constituida en el plazo de 24 horas, porque, al parecer,  las personas sin hogar que forman parte de esta protesta ciudadana afean el paisaje y molestan a la vista de algunos señoritos políticos y empresarios de la ciudad. Pasaron las 24 horas y la acampada reivindicativa sigue dónde mismo estaba, en buena muestra de las irregularidades del escrito mencionado. Pero la cosa no queda ahí, este mismo señor, concejal de Servicios Públicos de la ciudad, hace unos meses pensó que la plaza del mercado donde tantas personas sin hogar pasan su jornada estaría mejor sin los bancos donde estas personas se sientan o duermen, y los quitó todos.

En otra ocasión dijo que un extranjero o un gran canario no podían tener los mismos derechos que un tinerfeño, en relación con el albergue municipal, y por si no tenía bastante con lo que pasa en su ciudad, el mismo concejal este octubre pasado se atrevió a comentar lo que sucede en el municipio vecino de La Laguna, acusando a inmigrantes de ser los que mayoritariamente provocan altercados en una zona de bares, cuando ese dato no era para nada correcto.

Como ven son los pobres, siempre son los pobres objeto de sus críticas, cuando no los pobres de aquí son los pobres de Gran Canaria, o los pobres de África. El problema es que no está solo este hombre, otro compañero popular suyo también concejal en la ciudad, en este caso de Urbanismo, hace semanas llamaba esperpento (grotesco, feo, ridículo) a los que luchamos por el derecho a la vivienda desde la acampada reivindicativa, invitando a la Subdelegación a echarnos de la plaza. Casualidad, apenas un par de días después una cadena de radio muy vinculada al Partido Popular comienza una campaña de insultos y ataques a esta misma acampada reivindicativa, llamándonos impresentables, entre otras lindezas. No menos grave que lo que dijo hace unos años otra lideresa del Partido Popular en Tenerife, cuando afirmó que si su partido gobernara las personas que ocupan vivienda en España estarían todas en la calle en 24 horas, completando la barbaridad afirmando que un porcentaje muy alto de las personas que ocupan viviendas son delincuentes, cuando es justamente al contrario. 

Este desprecio u odio reiterado hacia los pobres, por suerte, o por desgracia, ya tiene un nombre en España desde hace tiempo, se llama aporofobia, y viene siendo algo tan grave que hasta se ha incluido en la última reforma del Código Penal como agravante de los delitos de discriminación y odio. Ya es grave, convendrán ustedes, que tengamos una palabra para definir ese acto, cosa que no ocurre en otras lenguas.  Pero la pregunta que debemos hacernos en este punto, cuando ya está el asunto incluso recogido en el Código Penal, es por qué siguen los del Partido Popular y otros sectores de la derecha social y política de este país insistiendo en culpabilizar, silenciar, esconder o criminalizar a los pobres. 

No sé ustedes pero yo lo tengo claro, los del Partido Popular y todos sus afines insisten en esta conducta de criminalización reiterada de los pobres, porque es la única forma de poder seguir manteniendo mínimamente creíble su discurso histórico, y con él sus prebendas, pernadas y privilegios. A lo que nos interesa hoy nos quedaremos solo con una de sus premisa, esa que afirma que todos somos iguales y partimos con las mismas oportunidades de salida, demostrado ya algo sobradamente falso, pues en España al menos hace tiempo que el ascensor social dejó de funcionar, de modo que si naces pobre tiene muchas papeletas para morir pobre, por mucho que te esfuerces o te apliques en mejorar, pasando igual pero a la inversa sin naces rico. Basada en esta primera afirmación justifican que los ricos son ricos porque se lo han trabajado, y los pobres son pobres porque son unos vagos. Y detrás de esta vienen todas las demás: la de que cada cual es culpable de lo que le pasa y el sistema nunca tiene culpa, la de que el Estado no debe intervenir para nada en asuntos de impuestos o cualquier otra intromisión en la vida de las personas, la de que la mejor ayuda social es un puesto de trabajo, aunque el trabajo sea en condiciones de semiesclavitud, y como no, mirando más allá de nuestras fronteras otra falacia, la de que los inmigrantes del Tercer Mundo son culpables de lo que les pasa allá en sus países, así que no ha lugar a ninguna solidaridad para con ellos, solo hay solidaridad para los españoles. 

Con este discurso, el espacio que ocupan los pobres es uno muy minoritario. Por supuesto, para los señores del Partido Popular en todas las sociedades hay pobres, pero son muy pocos, para ellos está la caridad cristiana, van a Cáritas, al Banco de Alimentos, se llevan su bolsita, gente humilde, pobrecitos. El problema sobreviene cuando son demasiados los pobres, y no son todos gente calladita y sumisa, son personas formadas, son padres y madres con profesiones y estudios, incluso con trabajos, son gente que lucha, son gente que denuncia la estafa continuada, que apuntan a las desigualdades, a los robos institucionales generalizados, a los abusos, a las injusticias o a la corrupción sistémica de unas administraciones podridas hasta la médula.

Cuando esto ocurre, cuando los pobres son mayoritarios, y esto es precisamente lo que está pasando ahora en España, y especialmente en Canarias, ese discurso aristocrático y elitista mantenido por esta gente por toda la vida, se les cae como un castillo de naipes. Es sencillo: su discurso ya no vale, sus teorías económicas se demuestran empobrecedoras de la mayoría, este capitalismo salvaje nos lleva directamente al colapso. Ahora bien, en esta teoría aporofóbica y aristocrática del mundo, aclaro, el Partido Popular ha sido siempre su mayor valedor, por dogmático y por historia, han tenido siempre a la Iglesia y a la Milicia de su parte (el poder de Dios y la fuerza de las armas).

Pero no están solos, más a su derecha están los de Vox haciendo prácticamente lo mismo, también hay derechas regionalistas alineadas con el mismo discurso, y por la izquierda, no diría que PSOE y Unidas-Podemos practican el odio al pobre, pero estando como están ahora en casi todos los gobiernos, no hay duda que el abundante número de pobres y precarios de este país los incómoda bastante, entre otras cosas porque ellos, toda esta gente chachi del PSOE y de Unidas-Podemos, también están en el lado de los privilegiados, de los adinerados, de los poderosos, formando parte muy activa del mismo sistema injusto y empobrecedor que nos condena, y para ellos es mucho más fácil aplicar un poco de maquillaje o marketing social, que enfrentarse al sistema o admitir que ellos también son parte del problema.

Como pueden comprobar, el problema es gordo, sus señorías los políticos, con más o menos aporofobia, están todos en el mismo lado, el de los privilegiados. Y así acaba mi artículo de hoy. No sé, por decir algo bueno para terminar, como cada vez somos más los pobres y los que estamos a este lado de la frontera, también somos cada vez más para organizarnos y luchar por cambiar las cosas. ¿Nos ponemos a ello entonces?   

 

Eloy Cuadraescritor y activista social.